Tema

simón espinosa

Alabanza 2

Hoy, cuarto domingo de Adviento. La liturgia católica canta: “Cerca está el Señor de todos los que le invocan: de todos los que le invocan de veras, por lo cual mi boca cantará las alabanzas del Señor, y toda carne bendiga su santo nombre.”

Tristeza

La tristeza es como la neblina de nuestros Andes. A una mañana de cielo azul, le sigue una tarde gris. La neblina inunda el valle, llega a la cumbre, la borra por entero. Con dolor recuerdo a tres compañeros andaluces castigados por la neblina en la cresta del Rucu Pichincha. García, Guardia, Medina. García dio cuatro pasos. Oyeron un ¡Madre mía!, un golpe cercano, un golpe 40 metros abajo. La neblina amortajó el cadáver. “¡Dios mío, ¡qué solos se quedan los muertos!” (Bécquer).

“Muerto el perro, …”

“Muerto el perro, se acabó la rabia”. Si vamos a la raíz de un mal y la sacamos al aire, al viento, a la verdad, el mal se acaba. Un labio de liebre, una nariz de Pinocho son males. Si la cirugía plástica cambia el labio leporino por una sonrisa a lo Cleopatra o la nariz de Pinocho por una a lo David Beckham, esos males se acaban para tales personas con suertes malditas; pero, no para las, además, malditas de pobreza y hambre.

Emigrante

Cuenca siempre ha sido tierra de emigrantes. Hace un mes, murió, sin flores ni campanas, un emigrante amado: Octavio Cordero Carrasco de 87 años, hijo de Rubén Cordero Crespo y de María Carrasco Vintimilla. Huérfano de madre a los dos años, fue criado por la abuela paterna. Al padre le nombraron presidente de la Corte Provincial de Esmeraldas y allá migraron Julián, Rina, Amelia, Eulalia y Octavio. Julián murió a poco de llegado. En canoa, Octavio acompañaba al padre a lejanos recintos de escalofrío. Rubén casó con Aída Estupiñán, que hizo de buena madre de este chico rubio. Mordido por la incurable herida de la orfandad materna, Octavio se vino a Quito a probarse en soledad.

Destrucción de la República

Hace 210 años, tropas de Lima y Bogotá acantonadas en Quito reprimieron un asalto de los patriotas al Cuartel Real de Lima y mataron al uno por ciento de los vecinos de la ciudad. Hace 86 años, Hitler estableció un Tribunal del Pueblo para casos de importancia política que condenó a 10 980 personas a prisión, impuso la pena de muerte a 5.179 más condenados por alta traición, y unos mil fueron absueltos. Hace nueve años, el señor presidente Rafael Correa asaltó a la Función Judicial, rompiendo así la división tripartita del poder, base estructural de la República y del Estado de Derecho. El 11 de enero de 2011 murió la República del Ecuador. Las campanas de los templos del país nunca doblaron por muerta tan ilustre.

¿Por qué?

“Hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor, / ignorante, sabio, chorro, / generoso o estafador. / ¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor! / Lo mismo un burro / que un gran profesor”. Cambalachear ha llegado a ser un modo de vida aceptado por la sociedad ecuatoriana. Que un individuo cualquiera finja ser sordo como una tapia y se premie el fingimiento con el privilegio de importar un auto de lujo por la mitad o menos del precio del mercado y con matricula por 30 dólares constituye un abuso que hace llorar a unos, y rabiar a otros. Baruch Spinoza, el geómetra filósofo sefardí-holandés enseñaba que nada se saca con llorar ni con rabiar, pues lo importante es entender.

Fatherland

Día del Padre, Día de la Tierra Paterna, Día del Ecuador. “Pueblo mío, que estás en la colina, / tendido como un viejo que se muere. / La pena, el abandono son tu triste compañía. / Pueblo mío, me voy sin alegría”. / ¿Qué será, qué será, qué será? /

Carta a Rosita

Te escribo, querida bisnieta, para agradecerte por el video enviado desde Bristol y contarte que la Mesa de Negociaciones de los Santos ecuatorianos nos ha enviado un líder de valía excepcional.

Tres trinos

Trinaremos dos tristes trinos y uno alegre desde el árbol de la última semana: uno, el exceso de derechos lleva a la anarquía; dos, la avaricia lleva a la mezquindad y a tonterías más grandes que un Airbus A-380 con capacidad para 853 pasajeros; tres, el alegre trino de Santa Mariana de Jesús Paredes y Flores, del alcalde de Quito, del ministro de Salud, de los posgradistas y las santas de las últimas trincheras.

“Anoche, cuando…”

“Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, / que una fontana fluía / dentro de mi corazón. / Di, ¿por qué acequia escondida, / agua, vienes hacia mí, /manantial de nueva vida / de donde nunca bebí?

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