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rodrigo fierro benítez

Dos alertas rojas

Se han dado hechos que suponen entendimiento entre los narcotraficantes extranjeros y quienes están llamados a protegernos.

Volver la vista al pasado

Un pasado glorioso, el nuestro: el Imperio de los Incas cuyo último gobernante nació en Caranqui y se llamó Atahualpa.

De indios y de mestizos

En el último censo en cuanto a raza no más del 10 por ciento de los ecuatorianos se declararon ser indios. Los más son serranos hispanoparlantes, pocos bilingües. Por el permanente proceso de aculturación el quichua es un idioma en retirada, al igual que la memoria histórica. Este extremo ya fue identificado por el Dr. Eugenio Espejo. Los más de los indios serranos son campesinos que viven de la agricultura, en el marco de una economía de subsistencia. En tiempos muy recientes con la escritura alfabética de la que carecían es que conocemos lo que piensan y sus juicios sobre el mundo que les rodea. Por lo general son visiones arcaicas, conocimientos ancestrales que se mantienen, empíricos. Ello sin embargo, a los más le anima el sueño de que sus hijos pasen de la escuela a la educación superior. Lo van logrando, con sacrificios. Al presente, en todos los campos, inclusive en el de la investigación científica, ya no son una excepción quienes llevan apellidos quichuas. Tal portento lo pon

Redoble por Marcelo Moreano

Redoble de tambores: ha fallecido un hombre bueno que sirvió al prójimo sin darse tregua, el Dr. Marcelo Moreano Dávila, cardiólogo. Fuimos condiscípulos en el 4to Curso, en el Colegio San Gabriel, y durante los primeros cuatro años de Medicina en la Universidad Central del Ecuador (UCE). Me gradué en Madrid, ello no obstante me consideré, me consideraron, formando parte de la Promoción del 55, de muy distinguida trayectoria. Le conocí al Dr. Moreano desde siempre: buen estudiante, amable, sereno, pero eso sí capaz de romper lanzas ante una injusticia.

El niñito judío llamado Jesús

Todos los años, desde el primero de la Era Cristiana, buena parte de la humanidad recuerda que ese 24 de diciembre nació en Nazaret de Galilea (en el actual Estado de Israel), un niñito al que sus padres pusieron el nombre de Jesús (el niñito Jesusito de mi pueblo). Ya de adulto se le vio predicando el amor al prójimo, el perdón de los pecados y la vida eterna. Se le fue conociendo como ‘el Cristo’, el Profeta, se le atribuían portentos y prodigios. Fue quien, látigo en mano, arrojó del Templo a fariseos y mercaderes. Le seguían multitudes. Era el Mesías prometido, el que vendría, por fin, a liberar a su pueblo de tanta servidumbre y vasallaje. Concitó la ira de la poderosa clase sacerdotal judía. El Cónsul romano de Jerusalén se vio obligado a decretar la pena de muerte a Jesús, el Rabí de Galilea. Murió crucificado. En su agonía estuvo acompañado por María, su madre; el apóstol Santiago y por María Magdalena a la que en su famoso cuadro “La última cena”, Leonardo da Vinci la colocó a

Justicia y libertad

rfierro@elcomercio.org A nuestro continente, el Iberoamericano, se le ha calificado de todo, incluido, claro está, de tonto, de fracaso histórico, de basurero de ideologías superadas y hasta de tierra de nadie. Razones no han faltado, y hasta el presente. En cuanto a lo que nos corresponde, el límite al que puede llegar un país vulnerable. Unos tantos terroristas bien adiestrados; un sector pequeño del indigenado serrano; servicios de inteligencia inexistentes; aquellos terroristas en el plan de destruir pozos petroleros y dependencias del Estado, de enorme trascendencia como la Contraloría con su documentación sobre atracos y otras fechorías. A temblar se ha dicho: el presidente Lenín Moreno a refugiarse a Guayaquil, en donde lo que sucedía en Quito era como si aconteciera en otro país, como no ser la intervención de Nebot para quien un carajazo lo resuelve todo. En Guayaquil, Lenín Moreno en el empeño de dialogar con los aborígenes de Cotopaxi por el asunto de la abolición de los sub

Ensayar y ensayar

Sí: “Lo más importante que hacemos los hombres es ensayar y ensayar”. Opinión de Gregorio Marañón y Posadillo, mi maestro. Según Emilio Uzcátegui, los más de mis artículos son microensayos. Eso de ensayar y ensayar no es más que un intento, en ocasiones vano, de matizar la verdad, entenderla mejor. Ensayar supone una forma de restarle validez a lo consagrado, ponerlo en cuestión con argumentos. Intentar develar esas fuerzas ocultas que subyacen en la conciencia, condicionando sentimientos y conductas.

Yo tengo un sueño

Sí, yo tengo un sueño, al igual que todos, incluido claro está, Martin Luther King. Se me ha oído ponderar la obra civilizadora de los jesuitas en nuestra América. Les impulsaba el convencimiento de que tan solo la cultura podría llevarnos a la independencia. La portentosa obra de la Compañía de Jesús en el Paraguay Oriental, sus estupendas bibliotecas en ciencias y en humanidades, el primer sistema de educación que se conoció en América (escuelas, colegios y universidades).

Distintos y distantes

Como para no creer: el Presidente de México, López Obrador, ha manifestado que “México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas (las cometidas por los españoles cuando la conquista) y ofrezca las disculpas (debidas)”. Debí darle la razón a Pío Baroja, intelectual español, quien calificó de “continente tonto” a Hispanoamérica.

¿El final de los tiempos?

Resulta exagerado el título. Lo que sí se avizora es el final de la Era Cristiana, al menos de la que nos corresponde en la que la Iglesia Católica ha sido protagonista. No cabe pontificar. Lo que viene a continuación una suerte de micro ensayo y nada más, producto eso sí de los tiempos que estamos viviendo.

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