Rodrigo Fierro

Yo tengo un sueño

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Jueves 18 de abril 2019

Sí, yo tengo un sueño, al igual que todos, incluido claro está, Martin Luther King. Se me ha oído ponderar la obra civilizadora de los jesuitas en nuestra América. Les impulsaba el convencimiento de que tan solo la cultura podría llevarnos a la independencia. La portentosa obra de la Compañía de Jesús en el Paraguay Oriental, sus estupendas bibliotecas en ciencias y en humanidades, el primer sistema de educación que se conoció en América (escuelas, colegios y universidades).

Cuando ya sabíamos leer y escribir es que surge la figura del Dr. Espejo, el precursor de la independencia sudamericana, el que fundó un periódico al que denominó Primicias de la Cultura de Quito. El ciudadano más culto que había en la Real Audiencia. Con Eugenio Espejo queda hecho pedazos el mito de la superioridad ibérica. Razones de más, digo yo, para que la Compañía de Jesús fuera expulsada de las Colonias americanas y la memoria del Dr. Espejo fuera lapidada.

Ciento cincuenta años más tarde de la expulsión es el jesuita Aurelio Espinosa Pólit quien retoma la posta, al crear la Biblioteca de Autores Ecuatorianos, en ciencias y en humanidades. En tal biblioteca se hallarían las cédulas de nuestra identidad. Al presente son 300 000 libros a los que llega el empeño mantenido por los jesuitas Espinosa Pólit, Bravo y el actual director Iván Lucero. En estos días se ha decidido que la Biblioteca de Autores Ecuatorianos y más colecciones pasen a constituir un Centro Cultural, en parte mantenido con fondos estatales.

Como que nos hemos ido enanizando. Hasta mediados del siglo pasado obras y políticas de gran aliento: el ferrocarril Quito-Durán, el puente sobre el río Guayas, el de la unidad nacional; la misma Biblioteca Espinosa Pólit, el Seguro Social Ecuatoriano, el Banco Central, la Escuela Politécnica Nacional, la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Lo que vino después, todo demediado y sin mayor aliento.

El sueño, el mío, coyunturas de por medio: que la Biblioteca de Autores Ecuatorianos Aurelio Espinosa Pólit pase al edificio construido como sede de la Unasur, de la cual ya no forma parte nuestro país. ¡En la Mitad del Mundo, la Biblioteca de Autores Ecuatorianos, nuestras cartas de presentación! Dirigida por los jesuitas, con financiamiento compartido entre el Estado y la Compañía de Jesús. En el lugar que ocupaba la estatua de Kirchner, tres personajes: en el centro, Eugenio Espejo, a los costados Aurelio Espinosa Pólit y Benjamín Carrión. Esos ciudadanos grandes de un país pequeño, culturalmente importante. Cabría la aportación ciudadana para financiar el conjunto escultórico.

Me sorprende la posibilidad de que no estemos en “tiempos de muñecos”, de mente enanizada, y que este artículo de opinión llegue a conocimiento del señor Presidente y de su Ministro de Cultura.