Rosa Cristina Laureiro, en la sala de su departamento. Allí se conjugan la neutralidad del blanco y detalles de calidez. Foto: Galo Paguay/ Construir.

Rosa Cristina Laureiro, en la sala de su departamento. Allí se conjugan la neutralidad del blanco y detalles de calidez. Foto: Galo Paguay/ Construir.

Viernes 16 de febrero 2018

La arquitecta Rosa Laureiro se inclina por el estilo ecléctico

Redacción Construir  (I)
construir@elcomercio.com

Espacios abiertos, integrados, amplios y con una decoración moderna contemporánea caracterizan al departamento, de 400 m² de la arquitecta Rosa Cristina Laureiro.

Esa, precisamente, es la principal preferencia de la profesional, tanto para su casa como para sus clientes. Los ambientes interiores deben fundirse con el exterior.

En su vivienda, ese gusto se consigue con la presencia de abundante vidrio, el mismo que permite la integración con el paisaje quiteño. Su edificio, ubicado en Bellavista, tiene un plus: vista privilegiada.

Sin dejar de lado la visión moderna y el diseño interior, Laureiro se aleja del minimalismo para marcar en su casa una tendencia contemporánea, a la que define como la mímesis de texturas, estilos y elementos, es decir, el conocido estilo ecléctico.

“Me gusta utilizar materiales al natural. En este caso tengo pisos diversos como la madera de chanul o el porcelanato, que tienen mucha textura. Pero también hay mármol y acabados de madera en las paredes, entre otros detalles”.

El estilo ecléctico de Rosa Laureiro


Bajo ese concepto se abordan y conjugan los otros elementos que componen el departamento.

En cuestión de mobiliario, la arquitecta considera que es imprescindible marcar un estilo propio con cada componente. “Uno se adapta al espacio en el que vive, pero en el día a día siempre hay que tener objetos que nos identifiquen”.

Por eso Laureiro aconseja incorporar recuerdos de familia o de viajes. Las piezas grandes, que son utilitarias, deben tener presencia mínima. Eso permite crear espacios atemporales, hacer cambios leves y actualizar ambientes.

“Lo ideal es que se puedan manejar, porque la moda también pasa en muebles. Entonces, al ir cambiando cosas sutiles como cojines y adornos, la casa se actualiza”.

La calidez, objetivo básico para vivir, Laureiro la consigue con esa mezcla de estilos y texturas, pero también con un concepto claro de color.

Ese también consiste en el aprovechamiento de la natura­lidad de los materiales como la madera. También se inclina por los neutros como el blanco. “El negro para mí también es un color un poco neutro. Ciertos oscuros dan mucha calidez a los espacios”.

La iluminación ocupa un lugar principal en la agenda de decoración. Laureiro considera que “una arquitectura y un diseño bien hechos nunca se acaban, a no ser que la iluminación esté fantástica”.

La cocina abierta se fusiona con toda la zona social. Foto: Galo Paguay/ Construir.

La cocina abierta se fusiona con toda la zona social. Foto: Galo Paguay/ Construir.


Recomienda los focos LED. Son una tendencia en iluminación y, además, están en sintonía con el cuidado del medioambiente. Son los preferidos por quienes hacen un diseño sustentable.

La profesional explica que el hogar necesita varios tipos de iluminación: unos cumplen con roles funcionales y otros, en cambio, son estéticos.

Su departamento cuenta con iluminación inteligente, que se programa según las necesidades; pero que también funciona de forma manual.

Su diseño contempla iluminación para reuniones sociales, actividades cotidianas.

Todo este sistema se complementa con lámparas decorativas con toque clásico, con las que se consigue lo que Laureiro define como “una luz más diáfana y sensual”.

El exterior se integra al área social a través del vidrio. Foto: Galo Paguay/ Construir.

El exterior se integra al área social a través del vidrio. Foto: Galo Paguay/ Construir.


Estos alcances del sistema lumínico son claros en su casa, ya que no solo es funcional a las necesidades diarias, sino que, en términos decorativos, la iluminación enfatiza paredes u objetos específicos. Lo hace a través de ojos de buey o luces dirigibles.

Todos estos particulares se definen en el departamento que consiste en un área combinada. La mitad es un loft, sin divisiones e integrado por el área social: sala, comedor principal y una cocina que cuenta con comedor de diario.

La otra mitad corresponde a la parte privada de la vivienda. La integran tres dormitorios. El máster tiene la posibilidad de apreciar a Quito al abrir los ojos por la mañana.

Entre las estancias íntimas, también constan una sala de estar y la oficina de la arquitecta, diferenciadas por una distribución más clásica en relación con el loft, que tiene características de integración.