Es una columna que incluirá información sobre temas relacionados con seguridad y justicia. Otros artículos del autor: http://bit.ly/gTipanluisa Twitter: @ECtipanluisag
El 2018 estaba por terminar y México anunciaba pomposamente la eliminación de la visa para los ecuatorianos que deseen viajar a esa nación por turismo, eventos académicos o por otras actividades no remunerativas.
El personal que al arranque de este Gobierno tomó las riendas de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) dejó al descubierto el pavoroso manejo que se le daba a esta sensible entidad que regula el transporte terrestre en el país. Resulta que no había ni especies para las licencias de manejo.
La alerta del Consejo de la Judicatura preocupa sobremanera. En un comunicado público, este organismo, que administra la Función Judicial, habló de “estructuras delincuenciales” que pretenden desviar la atención hacia este organismo en vez de apuntar a los verdaderos responsables de la corrupción perpetrada en el país.
Es penoso saber que la recuperación del dinero de la corrupción solo queda en ofrecimientos políticos, en promesa. En la práctica este proceso es largo, tedioso, lleno de trabas. No todos ayudan como el país quisiera, como se supone debería ser.
Las amenazas nunca se fueron. Estuvieron latentes siempre, pero no las tomaron en serio. El gobierno esperó que 27 presos más sean asesinados para nombrar al nuevo director de las cárceles. Sí. Durante dos meses dejó que los mismos funcionarios que fracasaron con Lenín Moreno sigan al frente de las penitenciarías.
Los testimonios son desgarradores. Unos salen en la madrugada de sus pueblos. Van solos. Toman camionetas contratadas, llegan a Quito y se embarcan en el avión. Otros tienen la oportunidad de ser despedidos por sus parientes. Se abrazan, lloran, les dan la bendición y se marchan.
Lo que ha hecho Zoila Chimbo es digno de aplaudir. Una mujer humilde, dedicada a la venta ambulante, luchó contra el todo poderoso Estado y ganó. Luego de 18 años de pelea y con la ayuda de grupos que defienden los DD.HH. logró que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) fallara a su favor.
Un fiscal acusando a otro fiscal. Sí. El país vio estupefacto cómo el 1 de junio pasado un judicial fue capturado, esposado y señalado penalmente por abstenerse de acusar a tres integrantes de una peligrosa mafia que estarían involucrados en asesinato, sicariato, tráfico de drogas y de armas. Hoy, los sospechosos están libres.
La criminalidad que vive el país preocupa sobremanera. Las mafias han desafiado a los cuerpos de seguridad del Estado. El domingo, sicarios atacaron a quemarropa a dos policías que atendían una emergencia. El violento hecho ocurrió en el sur de Quito. Uno murió y otro quedó herido. Mal síntoma.
La matanza de 79 presos perpetrada en febrero pasado estremeció el país.
Hay deudas de Lenín Moreno con el país. En temas sensibles como el secuestro y asesinato del equipo periodístico de este Diario, el manejo dejó que desear. El 5 de abril del 2018, en un diálogo con periodistas de Latacunga, el exmandatario anunciaba que traerá con vida a Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra.
Mafias locales identificadas con poderosos carteles mexicanos. Personas degolladas, mutiladas y abandonadas en las vías. Familias enteras atacadas con violencia extrema. Sí. Eso es lo que se vive en el país. El panorama preocupa.
Es sorprendente ver cómo, en medio del apuro y en sus últimos días de gestión, los legisladores aprobaron una polémica reforma a la Ley de Tránsito. La lista de modificaciones es larga. Sí. En uno de los cambios flexibilizaron las sanciones para aquellos que cometan 79 tipos de contravenciones viales. Sigue la multa pecuniaria, pero los agentes ya no podrán reducir los puntos en las licencias.
Sin duda es indignante ver cómo un Contralor General del Estado, aquel que debe velar por el buen uso de los recursos públicos, es detenido, procesado penalmente por presunta delincuencia organizada, y encarcelado. No es la primera vez que el país ve un hecho vergonzoso como este.
La guía penitenciaria iba dormida en el bus. El sicario caminó desde atrás, se acercó a su asiento y disparó a quemarropa. Todo ocurrió en segundos. La mujer murió. Sí. Una víctima más de las poderosas mafias que operan desde las cárceles. Dos meses después de la peor matanza vista hasta ahora, estas redes criminales no han parado. Hoy, los familiares de la celadora cuentan que ella había sido amenazada y tienen temor de ser atacados.
Ciertamente espeluzna e indigna ver cómo dos pequeñas niñas indefensas y desprotegidas fueron abandonadas en la frontera estadounidense. Solo tienen 3 y 5 años de edad y salieron de Ecuador. Quién sabe cuánto tiempo estuvieron en manos de mafiosos que trafican con migrantes. Sí. Ellos los dejaron a su suerte, expuestas a la inclemencia propia del desierto.
La bebé solo tenía seis meses. Sí. Los sicarios no vieron nada, atacaron a su madre y en el camino hirieron gravemente a la recién nacida. Dos balas impactaron en su espalda y la tercera lastimó el brazo izquierdo. Su mamá tiene un proyectil en la cabeza. Las dos fueron hospitalizadas. Todo ocurrió la noche del viernes en Quevedo, un cantón de Los Ríos.
Se abrazan. Lloran. Están temerosos. Pero dicen que lo harán otra vez, que viajarán nuevamente y que intentarán llegar sin documentos a los Estados Unidos. Sí. Solamente es cuestión de pararse en las afueras del aeropuerto de Guayaquil y escuchar los crudos testimonios de los ecuatorianos deportados desde la zona fronteriza estadounidense.
Los testimonios son desgarradores. Sí. Solo hay que pararse en la entrada del aeropuerto de Cotopaxi cada sábado y escuchar cómo decenas de personas se despiden de sus familiares. Son ecuatorianos que dicen haber perdido sus empleos, que están necesitados de dinero y que la única salida es viajar a los EE.UU.
La masacre de 79 presos que se perpetró en cuatro cárceles deja vacíos e interrogantes que aún no se resuelven. ¿Quiénes son los responsables? ¿Hubo alertas de lo que se podía venir? ¿Funcionaron los servicios de Inteligencia?