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Diseñadoras y confeccionistas ecuatorianas se unen para elaborar mascarillas

Operarios de la marca Fulgore elaboran mascarillas en sus hogares que serán donadas a la Fundación Karla Morales. Foto: Cortesía Fulgore

Operarios de la marca Fulgore elaboran mascarillas en sus hogares que serán donadas a la Fundación Karla Morales. Foto: Cortesía Fulgore

Operarios de la marca Fulgore elaboran mascarillas en sus hogares que serán donadas a la Fundación Karla Morales. Foto: Cortesía Fulgore

Diseñadoras y confeccionistas ecuatorianas pasaron de elaborar artículos de moda a coser mascarillas e indumentaria sanitaria, como una forma de paliar en algo la emergencia debido a la propagación de covid-19. La iniciativa #YoCosoPorMiPaís, la marca Fulgore y un proyecto liderado por la empresaria digital Cristina Maag buscan unir puntada a puntada esfuerzos.

“Yo podría hacer mascarillas, gorros y batas para el personal de salud, yo pongo mi trabajo, pero quién colabora con los insumos?”, escribió la diseñadora ambateña Gabriela Rodríguez Vásconez en su cuenta de Twitter el 20 de marzo.

Recibió decenas de respuestas. Entre esas, las de la gestora de proyectos guayaquileña Paola Vélez, la microempresaria ambateña María Gracia Saltos, la diseñadora de imagen quiteña Andrea Ramos y la administradora Karina Durán. Las cinco se unieron y crearon #YoCosoPorMiPaís, para elaborar, en la primera fase, 2 000 equipos de protección personal (EPP).

Gracias a donaciones económicas compraron el material indicado para este tipo de confección. Pronto, personas de Ambato, Quito y Guayaquil se ofrecieron para confeccionar las prendas. #YoCosoPorMiPaís elaboró un formulario para asegurarse de que quienes se sumen no tengan ningún riesgo de contagio y creó un protocolo de higiene para que los productos sean seguros. Más de 100 voluntarios, que cuentan con máquinas de coser en sus casas, se unieron.

Al finalizar esta semana realizarán las primeras entregas. “Estamos contactándonos con diferentes unidades hospitalarias para dar prioridad a los lugares que no han recibido protección”, dice Vélez, quien está coordinando el trabajo en la Costa.

#YoCosoPorMiPaís, además, creó un modelo de gestión replicable, con el fin de compartir su experiencia con quienes estén interesados en realizar una iniciativa similar en sus localidades.

La marca de moda guayaquileña Fulgore también buscó contribuir en esta crisis. Lo hace a través de la donación a la Fundación Karla Morales de mascarillas elaboradas con no-tejido SMS antifluido, el mismo de las batas quirúrgicas. Para conseguirlo, la empresa está vendiendo paquetes de 50 unidades por USD 25, que permiten donar igual cantidad de cubrebocas.

El proceso que se desarrolló empieza en la fábrica, donde una persona hace los cortes de las mascarillas. El material se envía a los hogares de los confeccionistas, que cuentan con máquinas de coser de la empresa. Una vez que las mascarillas están listas, se envían a otro punto, donde son empacadas y repartidas a través de aplicaciones de entregas.

La meta es fabricar 40 000 mascarillas. “Las estamos vendiendo al costo, no se está generando ninguna utilidad, gana el cliente y gana la Fundación”, asegura Bertha Serrano, dueña de la marca.

La empresaria digital Cristina Maag, asimismo, está liderando un proyecto para donar mascarillas a personas sin techo a través del Patronato San José. Para ello se alió con las diseñadoras Carolina Crespo, Fernanda Salgado, Meche Reece, Daniela Dueñas y Cristina León. Maag, quien dirige el blog de moda Front Row, donó 350 metros de textil bramantino antifluido y lo repartió entre las creativas. Ellas, a su vez, dividieron el textil entre las operarias.

“Organicé mi equipo y se dejó el material en casa de las confeccionistas. Recibí 50 metros y de eso tengo expectativas de sacar 500 mascarillas, porque les estamos haciendo dobles”, explica Crespo. Salgado, por otro lado, dividió el trabajo con una operaria. “Ella cose una parte y yo otra”, relata.

Maag explica que se busca financiar esta iniciativa en una segunda fase, con la elaboración de colecciones de mascarillas de diseño. “El diseño no es solo algo bonito, es algo funcional. En este caso, es pensar en positivo, es cambiar el ánimo”, asegura.

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