8 de marzo de 2020 00:00

Seis guacamayos fueron liberados en Santa Elena

Las aves fueron reintroducidas en la reserva Las Balsas de Fundación Jocotoco. Esta fue creada el año pasado. Foto: cortesía Fundación Jocotoco.

Las aves fueron reintroducidas en la reserva Las Balsas de Fundación Jocotoco. Esta fue creada el año pasado. Foto: cortesía Fundación Jocotoco.

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Redacción Tendencias

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La liberación de seis guacamayos verde mayor, en Manabí, reaviva las esperanzas de que estas aves puedan repoblar la Costa ecuatoriana. Hace 50 años, el sonido que producen estos animales se podía distinguir con facilidad en los bosques de Guayas, Manabí, Esmeraldas y Santa Elena. Ahora se estima que solo quedan 60 individuos en el planeta.

Con la intención de evitar la extinción de esta subespecie endémica de la zona, la Fundación Jocotoco creó el Proyecto de conservación del guacamayo verde mayor. La iniciativa se inició en el 2017 con el financiamiento y apoyo técnico de Loro Parque Fundación. El trabajo consiste en la reintroducción de aves que nacieron y fueron criadas en cautiverio para incentivar a que la población de guacamayos continúe creciendo paulatinamente.

José León, coordinador de investigación de Fundación Jocotoco, explica que hasta el momento se han realizado cuatro liberaciones. Durante las tres primeras, 13 guacamayos volvieron a la vida silvestre en la reserva que tiene la organización en Ayampe. La liberación más reciente se llevó a cabo este martes en su reserva Las Balsas, en Santa Elena. Esta es la primera vez que se desarrolla este proceso en la zona.

León cuenta que se decidió reintroducir a los guacamayos en Las Balsas tras haber detectado que una de las hembras liberadas hace dos años ahora es parte de un grupo salvaje en Santa Elena. Allí también se encontró el primer nido de guacamayos puesto por una hembra liberada. En agosto de 2019, los dos primeros polluelos volaron del nido.

En esta ocasión, el proceso se llevó a cabo con tres parejas de aves que fueron donadas por la Fundación Jambelí. Al igual que en las liberaciones anteriores, los guacamayos pasaron por un proceso de preadaptación que duró alrededor de cinco meses. Durante este tiempo, los animales vivieron en una jaula ubicada en la reserva de Ayampe. Allí, tuvieron que aprender a alimentarse con frutos del bosque y a fortalecer sus alas.

Dos semanas antes de la liberación, los animales fueron trasladados a una jaula ubicada en Las Balsas. A las 14:00 de este martes, los investigadores abrieron las puertas de la estructura y los seis guacamayos volaron hacia su hábitat. A diferencia de otras veces, ahora no intentaron regresar.

Los machos fueron liberados con un collar satelital. El Coordinador de Investigación de Jocotoco explica que se colocó el dispositivo solo a los tres individuos porque los guacamayos son monógamos. Si logran detectar al macho, también lo harán a su pareja. Durante las primeras semanas se dejará comida para las aves en los alrededores de la jaula. Esto permitirá que se puedan ir adaptando poco a poco.

“Liberar a 19 individuos, tomando en cuenta que es una población de apenas 60, es muy significativo”, dice León. A finales de este año se espera reintroducir a otro grupo de aves en la Costa. Aún no se conoce en qué zona se llevará a cabo el proceso. Esto dependerá del comportamiento que presenten los ejemplares liberados hasta el momento.

Esta subespecie actualmente está considerada como ‘En peligro crítico de extinción’. Según la Fundación Jocotoco, mediante esta iniciativa se espera un aumento en tamaño de la población y de diversidad genética para salvar a la especie de una probable extinción.

Hasta el momento se han obtenido resultados positivos. León dice que la participación de las comunidades de ambos sitios ha sido uno de los principales factores que ha permitido que este proceso funcione. La comunidad de Las Tunas, en Ayampe, y Las Balsas, en Santa Elena, se han involucrado en el cuidado de los guacamayos.

Las personas de Las Tunas, por ejemplo, rescataron a una de estas aves que fue afectada por las lluvias. Los comuneros lo encontraron y lo devolvieron a la fundación. En ambas reservas se han dictado charlas y capacitaciones para que las personas conozcan más sobre la biodiversidad del área y la importancia de conservar a estos animales.

Los guacamayos verde mayor o papagayos de Guayaquil son necesarios para el bienestar de los ecosistemas y son considerados como indicadores del estado de los bosques. Estas aves pueden volar hasta 30 km al día, por lo que ayudan a dispersar las semillas.

En Las Balsas también se llevan a cabo otros proyectos para proteger a especies emblemáticas endémicas de la zona, como la Amazona Lilacina. Este es un loro en peligro de extinción, que solo habita en Ecuador.

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