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Tratamiento de la salud mental se eleva

En la Casa de Bienestar de la calle Guayaquil dan servicios gratuitos e incluyen talleres grupales, como enseñanza para la entonación de la guitarra. Foto: EL COMERCIO

Fragmentación familiar, situación económica, violencia arrastrada desde la infancia y presión social acarrean afectaciones en la salud mental de las personas.

En Quito, la población no está libre de esta realidad, especialmente a finales de cada año.

De eso da cuenta Mariuxi Riofrío, coordinadora de promoción de la Salud del Municipio. De ahí que, en este mes se fortalecen las estrategias en unidades metropolitanas de salud (sur, centro y norte), en territorio y las denominadas Casas de Bienestar y Vida.

En las unidades han identificado trastornos depresivos y de ansiedad. En la sede sur, donde se cuenta con una unidad de psiquiatría, estas condiciones se han agudizado.  Según datos del ECU 911, del 1 de enero al 12 de octubre de este 2022 se registraron 561 emergencias relacionadas con intentos de suicidios. Entre estas, 71 fueron reportadas en el puente de Gualo y otras 142 en el viaducto de Chiche.

Frente a esto se implementó personal en los sitios, de la mano con Bomberos, para prevenir y atender. Las principales motivaciones para tomar decisiones mortales son antecedentes de violencia, desempleo, rendimiento académico, consumo de alcohol, enfermedades crónicas, etc.

Apoyo especializado

La Secretaría de Salud cuenta con profesionales en territorio. Con ellos se trabaja en procesos con niños, adolescentes, recicladores, trabajadoras sexuales, estibadores, entre otros grupos.

Entre enero y octubre, en Quito, los equipos de salud mental han realizado 23 779 intervenciones individuales, identificando factores de riesgo y derivando a otros niveles de atención. Las asistencias grupales ya suman 125 204.

Paralelamente, en la ciudad existen los profesionales de Casa de Bienestar Prevención de Adicciones, ubicada en las calles Guayaquil y Morales. Uno de sus beneficiarios es Édgar, de 38 años, quien llega hasta el lugar convencido de querer dejar atrás una vida de depresión, de sentir que “no vale”.

Él creció entre el maltrato de su padre, la búsqueda de aprobación y el trabajo infantil. Eso se transformó en consumo de alcohol como vía de escape, inseguridad y otros problemas emocionales.

Fue justamente en una Navidad cuando se convenció de que debía buscar ayuda. No llegó a la cena familiar porque tres días de ingerir alcohol lo evitaron. A su llegada, su sobrina, con tristeza, le dijo que le tenía un regalo y él no estuvo.

Acudió a dos psicólogos antes de encontrar una terapia efectiva en la Casa de Bienestar.

En el proceso llegó a tener ideas suicidas, pero también ha empezado a reencontrarse, a través de terapias individuales, y puede unirse a las grupales que lo motivan.

Él tiende a aislarse y su ánimo decae. Desde abril recibe apoyo para poder manejar de mejor manera sus emociones, para que su sonrisa sea real, como cuando conoció a la que hoy es su pareja.

En el establecimiento desarrollan una estrategia integral para la prevención de adicciones con grupos de riesgo, así como a personas en situación de vulnerabilidad, en ámbitos laborales, familiares, para jóvenes... Con ellos se promueven talleres ocupacionales.

Raúl, de 44 años, se unió a las clases, en las que aprendió técnicas de manicura, a cortar cabello, etc.

En Venezuela, donde nació, recuerda que consumía alcohol; esto era parte de la dinámica en su entorno, sobre todo, en la universidad. Con el éxodo, que lo llevó a países como Brasil y Perú, así como la fragmentación familiar y la experiencia de vida en calle, Raúl empezó el consumo de sustancias sujetas a fiscalización. Esto pasó en Quito y se agravó con la pandemia. Ahora trata de superarlos, siendo consciente de que son riesgos para la salud mental.

Seguimiento

Según la Unicef, el 13% de los jóvenes a escala global han sido diagnosticados formalmente con trastornos, principalmente, ansiedad y depresión, agravados por la pandemia y la crisis social derivada de esta.

La Secretaría de Salud de Quito desarrolla una primera fase para la formación de gestores comunitarios en salud mental. Actualmente, se encuentran en la identificación de líderes de los barrios como Chiriyacu, Clemencia, El Edén, La Quintana, entre otros.

Las personas que requieren ayuda también pueden solicitarla en las Unidades Metropolitanas de Salud Sur (teléfono 312 1035), Centro (394 9070) y Norte (394 7333).

En las casas de Bienestar y Vida Prevención de Adicciones, Juventudes y Una Salud, coordinadas por el Municipio de Quito, se puede recibir asesoría individual y colectiva para el tratamiento de adicciones.


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