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¿Habría sido elegido papa Bergoglio sin los atentados del 11-s?

El argentino reemplazó con éxito al relator del sínodo de septiembre del 2001, el arzobispo de Nueva York, que debió volver por pedido de su arquidiócesis. Foto: EFE

¿Hubo algún tipo de conexión entre los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el hecho de que el cardenal Jorge Mario Bergoglio fuera elegido Papa 12 años después? Parece algo muy raro, pero el periodista Gerard O’Connell, corresponsal en Roma de la revista América y autor del libro ‘The Election of Pope Francis’ así lo asevera.

¿Cuál es la conexión? Los atentados llevaron a que el cardenal Bergoglio se destacara en el colegio de cardenales que un día lo elegiría Papa.

Para entenderlo, recuérdese que el papa Juan Pablo II nombró al padre Jorge Mario Bergoglio, S.J., primero obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992 y luego obispo coadjutor en 1997. Por el derecho a sucesión que tiene un coadjutor, el jesuita asumió el Arzobispado en febrero de 1988, cuando murió su predecesor, y el Papa lo hizo cardenal el 21 de febrero de 2001.

Para entonces, el Papa polaco había convocado a un sínodo de obispos para discutir el tema ‘El obispo: siervo del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo’, que debía reunirse en Roma del 30 de septiembre al 27 de octubre de 2001, y había nombrado al cardenal Edward Egan relator general del sínodo y a Bergoglio el vicerrelator.

El sínodo se inauguró en la fecha acordada y el cardenal Egan hizo la presentación inicial, pero a los tres días tuvo que retornar a Nueva York. Los sacerdotes de su Arquidiócesis no estaban muy contentos con su ausencia, debido al caos que se vivía en la ciudad luego de los atentados del 11 de septiembre y al hecho de que el país se preparaba para entrar en guerra con Afganistán (lo que sucedió el 7 de octubre), así que el cardenal argentino tuvo que reemplazarlo en el crucial rol de relator general.

Como narra O’Connell en su libro, aunque Egan había hecho la ponencia central, Bergoglio tuvo que realizar todo lo demás con la ayuda de un equipo de teólogos. Su tarea consistió en sintetizar las intervenciones de los participantes, presentarlas de manera que ayudaran a las discusiones grupales y luego coordinar las resoluciones de esos grupos y su discusión en el plenario.

“Fue tan excelente el trabajo que hizo, que de inmediato muchos cardenales empezaran a verlo como un posible sucesor de Juan Pablo II”, señala el periodista.

Tanto así, que en la votación que se hizo al final para elegir una comisión de 12 cardenales que debía supervisar la puesta en vigencia de las resoluciones del sínodo, recibió el mayor número de votos de lejos. Los cardenales lo mantuvieron en su radar, pues averiguaron sobre la vida austera y simple que llevaba Bergoglio, sus cualidades de predicador y buen administrador, su cercanía a los marginales y las visitas que hacía a las barriadas pobres de Buenos Aires.

Así que cuando murió Juan Pablo II, fue el único contendiente serio del cardenal Joseph Ratzinger, en el cónclave de 2005. O’Connell dice que, incluso, en el tercer escrutinio tuvo suficientes votos como para bloquear la elección de aquel, pero que, pensando en la unidad de la Iglesia, él mismo decidió retirar su nombre.

Como se sabe, el cónclave eligió a Ratzinger, quien tomó el nombre de Benedicto XVI. Bergoglio retornó muy aliviado a la Argentina y siguió en sus tareas pastorales. Más tarde, en septiembre de 2007, tuvo un destacado papel en la conferencia plenaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), en Aparecida, Brasil, otra vez como relator general, papel para el que fue elegido por 112 de los 130 asistentes. Era sin duda la figura más destacada de la Iglesia en América Latina, cuando Benedicto XVI renunció y se reunió el nuevo cónclave en marzo de 2013.

Sin embargo, los “vaticanistas” no le pusieron en los primeros lugares entre los “papabili” porque se consideraba que tenía una edad avanzada y que los cardenales tal vez buscarían a alguien más joven.

El mismo Bergoglio también lo pensaba así, según declaró hace poco en una entrevista a la radiodifusora española COPE: “Yo fui con una pequeña maleta. En Roma tenía la ropa de cardenal encargada en la pensión a la que siempre
llegaba”, contó en dicha entrevista. “No me esperaba ser elegido”, añadió.

Ahora, según las fuentes del periodista irlandés, la vibrante alocución que dio el sábado antes de que se encerraran con llave los purpurados, hizo que muchos volvieran a verlo como el futuro Papa. “Ese discurso y la reflexión de los cardenales electores sobre otros posibles candidatos fue lo que produjo su elección el 13 de marzo”, dice O’Connell.

Así que, aunque la tragedia del 11 de septiembre de hace 20 años se produjo por otras causas y se la recuerda por la cantidad de vidas humanas perdidas y el inicio de la Guerra contra el Terror, sus consecuencias fueron impensadas, incluso en este curioso factor que desembocó finalmente en la elección del papa Francisco doce años después. *Periodista, escritor y miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y de la de Historia.

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