Paciencia y equilibrio por el resultado de las urnas

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Jueves 11 de febrero 2021

El país está frente a un desenlace acaso inesperado hace poco días, sobre el resultado final y la proclamación de resultados de los comicios del día 7.

Lo nítido fue que ganó la primera vuelta Andrés Arauz, pero que cerca del 68% de ecuatorianos tomó otras opciones de entre el numeroso grupo de candidatos presidenciales.

El curso de los acontecimientos políticos y mediáticos lo marcó la presentación de encuestas a boca de urna con resultados poco exactos.

Asimismo, la exhibición, no de uno sino de dos conteos rápidos del CNE, creó incertidumbre por el uso de bandas y por las cifras tan cercanas entre el segundo y tercer puestos.

Desde entonces el ingreso de actas, la suma de votos, la constatación de inconsistencias en las actas -en cuanto al número de votantes, falta de firmas y escaneos de actas cortadas - ha dilatado la conclusión de la primera fase del escrutinio, al punto que la tensión ha ido subiendo de tono.

Ambos candidatos que aspiran a pasar a la segunda vuelta, expresan su punto de vista legítimo y el deseo de sus partidarios de disputar la candidatura, ganar la elección y llegar a la Presidencia el 11 de abril.

La estrechez de resultados y los movimientos de partidarios de uno y otro de los contendientes hacen forzar posturas que a veces no contribuyen a la atmósfera de paz y tranquilidad que el país merece y espera de quienes quieren dirigir sus destinos.

Las declaraciones que descalifican al rival, las sospechas de maniobras o conteos incorrectos, no colaboran para poner el punto de serenidad que se espera de los políticos maduros.

La memoria de la última elección presidencial es desafortunada. También, los recuerdos de largos escrutinios y discursos maximalistas y violentos de años atrás, que no debieran repetirse por nada del mundo.

El país merece madurez de quien finalmente pase a la segunda vuelta, para asumir el mensaje de las urnas y propiciar una disputa de ideas en pos de un amplio electorado.

Que se respeten procesos y el conteo se haga con transparencia: la voluntad popular debe brillar, el perdedor asumirlo con altura y sabiduría.