Brecha tecnológica de conectividad y aprendizaje

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Lunes 28 de septiembre 2020

El único camino para tender a la equidad y las oportunidades para todos en la era del conocimiento es el aprendizaje digital y el uso tecnológico.

Los discursos y las ofertas de las campañas electorales jamás dejan de lado la promesa de cubrir al país con conexiones y computadoras.

Los devaneos concluyen en sueños de ir al espacio con un satélite que resultó un fiasco y universidades con millonarias inversiones, pocos alumnos y relativa excelencia.

En muchas escuelas hay apenas agua potable y baños adecuados, falta luz y la conectividad no existe. Los maestros unidocentes no tienen experiencia ni ordenadores y además su auditorio oye de computación como de un extraño fenómeno.

Una de las miserias que desnudó la pandemia, y qué bueno que la sacó a flote, es la falta de conocimientos de docentes y educandos en materia tecnológica. Tenemos un pie en el siglo XIX, y otro apenas en el XXI.

Los datos y reportajes publicados ayer por este Diario ilustran lo dicho. La malla curricular no tiene desde el 2015 clases de computación. Solo algunos establecimientos privados tienen apenas una hora a la semana.

Expertos dicen que la tecnología debe ser transversal en varias materias como soporte, apoyo y cultivo de destrezas de alumnos y profesores.

Para saber que es viable solamente basta mirar el programa que implantó el Municipio de Guayaquil con tabletas para miles de alumnos.

Además hay fondos del BID y de la comunidad internacional para ampliar el uso de computadoras y reducir la brecha tecnológica. El campo y la ciudad muestran contrastes, las personas que pueden adquirir equipos, teléfonos inteligentes y computadoras se distancian de los demás.

La conectividad es otro problema. Como lo volvimos a mostrar ayer, por ejemplo, en 542 barrios de Quito, con baja potencia, señal débil o simplemente sin acceso. En un país donde los jóvenes tienen que subirse a los árboles en busca de señales, compartir una computadora entre cinco, como se mostró en televisión, la brecha no termina. Menos conectividad es menos democracia para todos.