Marco Antonio Sánchez (izq.), Mónica Sánchez y  Marco Sánchez, en la barbacoa de la casa, un sitio de encuentro. Fotos: Patricio Terán / CONSTRUIR.

Marco Antonio Sánchez (izq.), Mónica Sánchez y Marco Sánchez, en la barbacoa de la casa, un sitio de encuentro. Fotos: Patricio Terán / CONSTRUIR.

Sábado 22 de septiembre 2018

Una familia que se inspira en su identidad

Yadira Trujillo Mina. Redactora (I)

Llegar a casa y sentir en cada rincón de dónde venimos es posible para la familia de la arquitecta Mónica Sánchez. Esta interiorista plasmó en cada espacio de su vivienda un toque de las culturas ecuatorianas.

Su gusto por la historia y la identidad se evidencia desde el ingreso, a través de algunos elementos de mobiliario heredados de sus abuelos. Junto a la entrada está el baño de visitas, donde se destaca una colección de cajas, que también son regalos de sus predecesores.

El ‘espíritu’ de esta casa surge de la inmersión del padre de Mónica Sánchez, el arquitecto Marco Sánchez, y de su hermano, Marco Antonio Sánchez, diseñador industrial que se ocupó de elaborar varios elementos de mobiliario, que responden de manera funcional y estética a las necesidades de la familia de la interiorista.

El experimentado arquitecto se ocupó de lograr una arquitectura minimalista, que se acople al paisaje exterior que ahora rodea a la vivienda.

A partir de eso, la interiorista adecuó espacios que hablan de cada integrante de su familia y les permiten rodearse de elementos identitarios y de memoria familiar.
“Es una casa muy nuestra, con cosas de las personas que vivimos aquí y que nos gusta a cada uno de nosotros”.

La luz natural que penetra los ventanales ilumina la sala.

La luz natural que penetra los ventanales ilumina la sala.

La mesa de comedor y el aparador que la acompaña, por ejemplo, son un recuerdo de la madre de Mónica Sánchez. En ese espacio, la familia comparte todas las comidas. Obviaron el comedor de diario en la cocina para evitar espacios en desuso dentro de la casa.

Para esta arquitecta interior, la decoración no implica grandes inversiones sino buenas ideas y aprecio por lo propio. Es por eso que en el comedor se observan cestos con algunos productos identificativos de las culturas ancestrales ecuatorianas como el maíz, el tocte o el cacao.

Junto a esta estancia se encuentra una sala acogedora y cálida, que cuenta con su chimenea. Y del otro lado está una cocina moderna, caracterizada por su amplitud y la funcionalidad del espacio.

Desde estos sitios de la casa se llega al área social exterior. Allí se destaca una amplia zona de barbacoa, donde las mazorcas de maíz y la vajilla de hierro enlozado ponen un toque decorativo tradicional y original.

Una puerta pivotante conduce al interior de la vivienda.

Una puerta pivotante conduce al interior de la vivienda.

Además de esa, otra zona exterior más pequeña, con espacio para conversar y comer, acompaña el día a día de la familia. Para llegar hasta ese lugar es necesario transitar por un corredor, en el que hay una alfombra bordada de Guano.

Ese también conduce hacia el área familiar más íntima. En la sala de televisión se encuentra, además, el estudio, equipado con mobiliario práctico y estético, diseñado por Marco Antonio Sánchez.

El dormitorio máster está ubicado en la planta baja, junto al estudio. Esta fue una sugerencia que surgió de la experiencia arquitectónica del padre de la interiorista.
Ella cuenta que se lo diseñó pensando en la comodidad de usuarios adultos, pues con el paso del tiempo a muchos se les dificulta movilizarse hacia un segundo piso.

Los dormitorios de los chicos, en cambio, están arriba. Al subir, otro elemento de la cultura andina se destaca como parte de la arquitectura interior. En la contrahuella de las gradas, Sánchez colocó fajas otavaleñas, que dan color y armonizan el ambiente.

Las gradas de la casa se decoraron con fajas otavaleñas.

Las gradas de la casa se decoraron con fajas otavaleñas.

En la segunda planta hay dos habitaciones con su propio baño y una adicional, de visitas, en la que los más jóvenes pasan su tiempo de ocio.

Las zonas íntimas también se caracterizan por la optimización de recursos y la originalidad. En los clósets, por ejemplo, se dio un toque de diseño con pintura a mano o se utilizaron las maderas de rechazo.

Eso, para la interiorista, es una muestra de que al aprovechar los materiales no se necesitan grandes inversiones.

La materialidad de toda la vivienda evidencia eso. En ella hay pisos de microcemento y flotantes, paredes de hormigón y ladrillo, y acabados sencillos, logrados a través de la creatividad y la memoria colectiva de la familia.