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El gobierno y las prioridades nacionales

Muchos analistas siguen realizando diferentes diagnósticos sobre la situación económica del país, coincidiendo casi todos, en forma expresa o tácita, en el desfinanciamiento del Presupuesto Nacional; en la baja inversión externa; y, en el alto endeudamiento.

Los análisis se extienden al insostenible tamaño del Estado; la baja calidad del gasto público; comercio exterior balanceado con restricciones a las importaciones; costos de producción elevados; empleo que no mejora; entre otros factores, todo lo cual nos plantea la necesidad de contar con un programa económico que nos brinde seguridad, al menos en el corto plazo.

Pero todo esto, no es más que el diagnóstico, en el cual con mayor o menor énfasis, concuerda la mayoría, pero sin plantearse los correctivos a aplicarse. Se habla, por ejemplo, del desfinanciamiento presupuestario y se señala que el obedece al obeso tamaño del Estado, pero no se propone recortes concretos, ni en inversiones ni en gasto corriente.

Se recomienda incentivar la inversión extranjera, pero no como se obtendría ello y se critica el nuevo endeudamiento, pero no se señalan los ingresos sustitutivos.

Se aceptan algunos planteamientos en comercio exterior, pero no se los aplaude porque son, supuestamente, propuestas de la derecha.
Se recomiendan nuevas figuras legales en la contratación privada, pero se las critica porque ellas serían contrarias a las que mantuvo el Gobierno pasado.

Se conoce lo importante que es para el País la inversión extranjera, pero se la quiere poner todos los obstáculos, sabiendo que ésta inclusive podría pagar mejores salarios.

La lucha de clases terminará solo cuando se de la misma importancia a todos los factores productivos, porque nada es más claro que la interdependencia entre trabajo y capital.  

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