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Decepción post-elecciones

Ahora que se han acabado las elecciones, nos corresponde como ciudadanos analizar los resultados y lo que nos ha llevado a ello. Creo que es decepcionante ver cómo en Manabí ganó la tendencia política que estuvo al frente del poder durante los acontecimientos del 16 de abril de 2016, y que hizo poco o nada por sacar adelante a la provincia.

En Guayas la segunda candidata más votada fue de la misma línea y la segunda más votada a la alcaldía de Quito, igual; eso sin hablar de los nuevos miembros del Cpccs, que tomarán decisiones importantes.

Mi perspectiva no es partidista, no es una visión fanática opositora al correísmo. Lo que realmente me decepciona es el común denominador del votante en Ecuador, que no se da cuenta de lo que hacen con el poder.
El correísmo apareció años atrás con un discurso nuevo, dispuesto a acabar con “los mismos de siempre”, dispuesto a darle una esperanza al país, a unirnos como ecuatorianos y a acortar las brechas sociales. Al menos eso fue lo que nos dijeron…

Nací en 1996 y puedo decir que la única tendencia política hegemónica de la que tengo memoria es el correísmo, lo que significa que para mi generación ellos son los mismos de siempre, los que vendieron el petróleo a China, los que monopolizaron la justicia y le dieron todo el poder a un órgano administrativo, los que intentaron callar a los medios de comunicación y acabar con la libertad de prensa y expresión, los que nos decían que nos querían llevar como nación hacia el progreso y por otro lado apoyaban gobiernos opresores como el de Hugo Chávez, gobiernos como el de Evo Morales, o el de Cristina Fernández a los que nuestros países hermanos les tienen tanto rencor por el daño que hicieron.

Nos falta mucho por aprender al momento de elegir a las personas que nos representarán. Espero que algún día no ganen los que compran votos, sino las ideas; que no gane el “rating”, sino los valores humanos de los candidatos. No desmayo en creer que nuestro país aún tiene arreglo, en creer que mi generación está a tiempo de cambiar las cosas, ojalá que los que estamos cansados de ver como se burlan del país seamos más.