Cartas a Quito / 13 de julio del 2023

Falta de respeto

Hace pocos días y, por obvias razones, tuve la oportunidad de acercarme hasta  uno de los patios de retención vehicular y fue una experiencia realmente traumática.  Se trata del parqueadero ubicado en el sector del Cumandá, un lugar  tétrico, desolado, sombrío y completamente incómodo, tanto para las personas que tienen que ir a retirar sus autos como para el personal que labora en esos espacios malolientes e infrahumanos. A  la persona que va a realizar estos trámites le reciben en la vereda sin permitirle pasar ni a él menos a su auto, con el consiguiente peligro que representa pues, estamos hablando de una zona inhóspita y desolada en la que el usuario debe permanecer prácticamente  en la calle, a expensas de la delincuencia que, como sabemos, abunda en ese sector.

Luego de tanto ruego me hicieron pasar  adentro y fue más espeluznante aún. Se trataba de una “Cobacha” tipo “Guachimanía” destartalada, con las paredes y los baños completamente descuidados, unos muebles deteriorados, etc .  Dijeron, incluso, que carecían de un teléfono para comunicarse y poder llamar para averiguar cómo está el trámite. En consecuencia, el infractor  debe ir personalmente las veces que sean necesarias,  llevando TRES copias de cada certificado de pago, porque carecían de una copiadora. En resumen, el infractor es una “víctima” más de este maltrato.

Nos preguntamos entonce…  ¿Dónde van a parar o en qué se invierten los dineros recaudados por concepto de multas y otros rubros? Si estos ingresos deberían servir para dar mayor comodidad, tanto a los ciudadanos infractores como al personal que labora en condiciones verdaderamente infrahumanas.

DEFINITIVAMENTE, HACE FALTA EMPATÍA Y MÁS RESPETO PARA LOS SERES HUMANOS. 

Fabiola Carrera A.

Las cuatro enseñanzas de Einstein para ser felices

Albert Einstein, probablemente el físico más famoso de su época y la nuestra, que planteó la Teoría de la Relatividad; fue ganador del premio Nobel de Física en 1921; nacido en Alemania y fallecido en Estados Unidos, era de origen judío y fue un gran científico y un ilustrísimo y brillante pensador.

Él propuso cuatro enseñanzas para que seamos más felices y son las siguientes:

1.La curiosidad. Este científico sabía que la curiosidad puede llevar a una persona a descubrir cantidad de cosas, pues tiene que ver con la actitud hacia la investigación y por eso él pudo conseguir tantos logros científicos y ser reconocido como uno de los genios de la humanidad.

2.La creatividad. Decía que es un peldaño más arriba que el conocimiento, pues éste es limitado, pero la imaginación no, siendo la única manera de pensar en soluciones innovadoras y sólo así ha podido avanzar tanto la ciencia en la actualidad, que realmente nos asombra, si nos referimos por ejemplo a lo que ocurre con la inteligencia artificial.

3.La resiliencia. La resiliencia lo entendía como una forma de vencer la adversidad, siendo la capacidad que tiene una persona para superar situaciones traumáticas y considerándose como una forma de potencializar la felicidad. También como una capacidad de superar el fracaso y las malas experiencias, sin rendirse.

4.Valorar lo simple. La simplicidad lo era todo para él, pues lo ejemplificaba cuando decía si no puedes explicar algo de manera simple, entonces no lo entiendes lo suficiente.

Albert Einstein decía que la vida va más allá del reconocimiento y de lo material; él sabía que la vida se trata de la compasión y la generosidad con los semejantes y eso era para él la clave de la felicidad.

También decía que lo más valioso es la satisfacción de lograr algo significativo, con impacto en la vida propia y en la de los demás.

Será posible qué podamos seguir estas cuatro enseñanzas de Einstein y lograr un mejoramiento en nuestra satisfacción de vida y en mejorar nuestro sentido de apreciar de mejor forma la felicidad que inunda e irradia en nuestros corazones.

Hernán Patricio Orcés Salvador

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