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¿Es obligatorio encender la cámara durante las clases virtuales?

Expertos recomiendan respetar la privacidad, pero usar mecanismos que generen cercanía con los estudiantes. Foto: Pexels.

Ahora que se inicia un nuevo año lectivo y la pandemia sigue, las clases virtuales se quedan por tiempo indefinido. Una de las cuestiones que discuten padres de familia, estudiantes y educadores es la idoneidad de prender la cámara o mantenerla apagada durante las clases virtuales.

No existe una normativa vigente que regule este tema y varía según las disposiciones de cada centro educativo o universidad, así como por el tipo de evento. Por ejemplo, si se trata de rendir un examen en línea o si es una clase normal. En otros casos, como los webinar, es diferente ya que, por cortesía a los panelistas, siempre se debe apagar.

Según un estudio de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), la generalidad es que se solicite a los estudiantes mantener la cámara encendida en clases sincrónicas y que se exija, de manera obligatoria, activarla junto al micrófono en caso de exámenes.

Este es un tema frecuentemente discutido en los centros académicos. Los estudiantes manifiestan que al encender la cámara el resto de la clase está entrando a su espacio privado como es el hogar. Pero también hay quienes se escudan en ciertos factores como las limitaciones tecnológicas o la dificultad de concentración.

Carlos Corrales, docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y coordinador de la Maestría de Pedagogía de la Historia y las Ciencias Sociales, señala que existen otros aspectos a considerar. Uno de esos es la conectividad.

Menciona que él, como la mayoría de los docentes, prefiere que las cámaras de los alumnos estén encendidas para saber con quién interactúan y cómo es la reacción de sus estudiantes ante la clase, pero no siempre es así. En su caso, no obliga a tenerlas activas por respeto a la privacidad del hogar de sus alumnos y porque en ocasiones se afecta la calidad de la conexión.

Desde el punto de vista ético, la educación a distancia recomienda prender la cámara para conocer a quien se está dirigiendo y demostrar respeto prestando la atención.

Por su parte, los padres de familia consultados prefieren que sus hijos mantengan encendida la cámara mientras reciben clases. Argumentan que es un mecanismo de control y de retroalimentación del comportamiento de sus hijos. “El profesor puede ver lo que están haciendo y tiene la potestad de corregir” señaló Pamela Díaz, madre de tres estudiantes de educación básica.

Patricia Aguirre, psicopedagoga y madre de una niña de siete años indica que al no haber una regla general, se sugiere que se encienda la cámara, pero no es obligatorio. “Es importante considerar el derecho a la privacidad”, añade. En los más pequeños no debería haber problema, pero en los adolescentes, podrían haber diferentes razones para no querer mostrarse.

Existen casos particulares, como los diagnosticados con dificultades emocionales por diversas situaciones propias y familiares, a los que se debería prestar más atención. Otros tienen que ver con ocultar ciertas realidades. Eso es importante conversar y dar a conocer a los docentes para que sepan cómo manejar a los estudiantes.

Aguirre menciona también que es importante enseñar ciudadanía digital, como el hecho de que estén bien presentados aunque estén en casa, con los mismos parámetros de estar en forma presencial. “Como te comportas en el mundo real, te comportas en el mundo virtual, sin nada que esconder” agrega.

Existen mecanismos para lograr un entorno virtual educativo adecuado mediante actividades estratégicas que capten la atención y la interacción de los estudiantes. Los expertos recomiendan el uso de herramientas digitales para dinamizar el aprendizaje.

Es importante interactuar con los alumnos mediante herramientas digitales, pero también con dinámicas y juegos para captar la atención. Foto: Pexels.

Además, para que el estudiante no se sienta obligado a prender o no la cámara, se le puede recomendar el uso de fondos de pantalla con el fin de ocultar sus entornos.

En cuanto al monitoreo de su participación, se pueden realizar preguntas frecuentes para ser respondidas con voz o con texto en el chat, así como encuestas.

Corrales señala también que es importante considerar la nueva modalidad híbrida, aprobada por el Consejo de Educación Superior desde hace un año, con el objetivo de dar libertad a las instituciones de enseñar según su propio ritmo de aprendizaje y de las asignaturas.

Por ejemplo, en las clases de educación física, la cámara debe estar encendida para constatar que los estudiantes realicen los ejercicios físicos. Sin embargo, la mayoría de los profesores no la utilizan para evitar posibles casos de acoso virtual. Usan alternativas como enviar a grabar videos haciendo ejercicios en familia.

Los expertos dicen que, para los niños y adolescentes, es mejor la presencialidad porque es importante que desarrollen habilidades sociales imprescindibles para la edad adulta. En cambio, en los adultos, depende de la capacidad autónoma y compromiso con la propia formación, por lo que la educación virtual se convierte en una alternativa muy viable.

“Después de lo que hemos vivido, tenemos que priorizar el tema de la salud, conocernos entre compañeros, generar contenidos que se puedan poner en práctica y buscar formas de hacer clases entretenidas, pero sobre todo, desarrollar un lazo humano fuerte, con capacidad de empatizar y mantener el respeto mutuo”, añade Corrales.

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