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Reducir el desperdicio de alimentos no resolverá por sí solo las necesidades nutricionales del mundo, según un estudio

Reducir el desperdicio de alimentos es crucial para nuestra capacidad de alimentar a la creciente población humana, pero no resolverá completamente el problema por sí solo, según un nuevo estudio. Foto: Europa Press

Reducir el desperdicio de alimentos es crucial para nuestra capacidad de alimentar a la creciente población humana, pero no resolverá completamente el problema por sí solo, según un nuevo estudio basado en un modelo computacional y presentado en el Nutrition 2021 Live Online.

Los investigadores calculan que el mundo ya produce suficientes proteínas y energía para alimentar a 9.700 millones de personas, la población prevista para 2050, si se redujera el desperdicio de alimentos a la mitad. Sin embargo, las proyecciones indican que la producción mundial de alimentos seguirá siendo insuficiente en cuanto a los micronutrientes que nuestro cuerpo necesita para mantenerse sano, como el calcio, el hierro y la vitamina E, entre otros.

“Reducir el desperdicio de alimentos nos daría suficientes proteínas y energía alimentaria para alimentar a la población de 2050, pero no suficientes vitaminas y minerales esenciales que necesitamos -afirma el doctor Nick Smith, investigador del Instituto Riddet, autor principal del estudio-. Esto sugiere que el despilfarro de alimentos es un problema importante que hay que abordar, pero no necesariamente resolverá todas las necesidades nutricionales del mundo”.

El estudio se basa en el Modelo DELTA, un modelo computacional que calcula la cantidad de nutrientes alimentarios disponibles para la población mundial bajo diferentes supuestos sobre el tamaño de la población, la productividad agrícola y el desperdicio de alimentos.

Diseñado para que lo utilicen tanto los investigadores como el público en general, el modelo calcula los nutrientes disponibles en diferentes escenarios tras considerar los residuos, los usos para alimentación animal y otros usos no alimentarios de la productividad agrícola. Un atributo único del modelo DELTA es que no sólo tiene en cuenta el contenido nutricional de los alimentos, sino la capacidad de nuestro cuerpo para utilizar esos nutrientes.

“Cuando se piensa en la sostenibilidad del sistema alimentario, es importante tener en cuenta todos los aspectos de la sostenibilidad: medioambiental, económico, social, sanitario y nutricional –señala Smith–. Y la nutrición no sólo significa suficiente energía: tiene que ser con los alimentos adecuados, con el equilibrio nutricional adecuado”.

Una de las razones por las que la reducción de los residuos sólo nos llevará hasta cierto punto es que, según los investigadores, tendemos a desperdiciar más ciertos tipos de alimentos que otros.

Por ejemplo, desperdiciamos alrededor del 25% de la masa vegetal una vez que sale de la granja, mientras que en el caso de la leche esta cifra es de alrededor del 7%. En términos de nutrientes, este ejemplo contribuye a una mayor cantidad de fibra desperdiciada en comparación con el calcio y muestra cómo la reducción de los residuos no tendrá el mismo impacto en todos los nutrientes.

Según un informe reciente, cada año se desperdicia aproximadamente el 30% de los alimentos producidos en Estados Unidos. Este desperdicio se produce en todos los puntos de la cadena, desde la granja hasta la mesa, y el comportamiento de los consumidores representa una parte considerable. Modelos como el DELTA pueden contribuir a la toma de decisiones para optimizar los sistemas alimentarios mundiales en las próximas décadas.

“El modelo DELTA no se diseñó para encontrar la respuesta correcta sobre cómo debería ser el sistema alimentario –puntualiza Smith–. Se trata más bien de una herramienta para comprender el sistema alimentario, poner a prueba ideas e hipótesis e informar el debate. Sus resultados son importantes para la conversación global sobre los alimentos que el mundo necesita producir”.