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Los hongos comestibles contienen poderosos antioxidantes

Los hongos portobello son los favoritos para elaborar hamburguesas. Se los puede cocer a la parrilla. Foto: PIXELS

Los hongos o setas comestibles son protagonistas en numerosos platillos asiáticos. Allí los mezclan con arroz o fideos.
En Ecuador empiezan a popularizarse como parte de las hamburguesas, creadas -sobre todo- para satisfacer el paladar de los vegetarianos y veganos.

Catherine Paredes -nutricionista y docente de la Universidad Internacional del Ecuador– aplaude la iniciativa, pero menciona que los hongos deberían formar parte de muchas otras preparaciones.

La especialista explica que esos alimentos son ricos en antioxidantes. Aquello inmediatamente los convierte en aliados del sistema inmunológico. Los micronutrientes controlan la proliferación de radicales libres que, en exceso, tienden a inflamar los diferentes órganos del cuerpo humano.

Sara Rivera, nutricionista, explica que el número de radicales libres se descontrola en momentos de estrés, por ejemplo. Por eso, los deportistas de alto rendimiento también están expuestos. De eso, precisamente, hizo eco un estudio reciente de la Universidad de Pensilvania, publicado en el Advances in Nutrition Journal de la Oxford University Press.

Los expertos de la universidad estadounidense aseguraron que la ingesta de hongos comestibles podría reducir hasta en un 45% el riesgo de cáncer.

En el estudio se detalla que un elemento clave es la ergotioneína (aminoácido antioxidante), un compuesto que se encuentra presente en los hongos, en especial en las variedades shitake, maitake, setas ostras y ostras reales.

Esos contienen una cantidad más elevada de este nutriente, en comparación con las variedades de hongos como el portobello, cremini (el champiñón común) o el botón blanco.

En el país hay una buena variedad de setas, pero entre las más populares están los champiñones y los portobellos.
Con estos últimos se preparan las hamburguesas. Y aunque poseen menor cantidad de ergotioneína son esenciales en la dieta diaria, explican las nutricionistas.

Los hongos -además de antioxidantes- contienen proteína, carbohidratos complejos y grasas saludables. Otro plus es que poseen pocas calorías. En 100 gramos de hongos hay entre 22 y 38 calorías, el 2% del total diario necesario.

La proteína que aportan es de alto valor biológico, por eso son parte de los alimentos estrella de personas que llevan una dieta basada en plantas.

Las setas también aportan vitaminas como las del complejo B (niacina, tiamina, riboflavina y ácido fólico) y minerales como el potasio, fósforo y calcio. Por todos esos beneficios, Paredes dice que están entre los alimentos considerados funcionales.

La Internacional Food Information Council los define como aquellos que proporcionan beneficios en la salud más allá de la nutrición básica. Es decir, ejercen un papel preventivo, ya que reducen los factores de riesgo que producen las diferentes enfermedades.

Investigadores de la Universidad Nacional de Singapur concluyeron que el consumo frecuente de setas disminuye el riesgo de deterioro cognitivo leve. Las conclusiones fueron publicadas en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Aunque a menudo se los considera vegetales, tienen su propia clasificación: el reino de los hongos o setas.
Hay más de 2 000 especies de hongos en la naturaleza, “de las cuales 25 son ampliamente aceptadas como alimentos funcionales para el consumo humano y se cultivan comercialmente”, se lee en la investigación publicada en el Advances in Nutrition Journal, de la Oxford University Press

Liz Ponce, experta en diseño de alimentos funcionales y docente de la Universidad Tecnológica UTE, explica que estos alimentos pueden ser consumidos por personas de todas las edades y que entre mayor variedad de setas se incluya en el plan de alimentación diario mayores serán los beneficios. Gracias a su versatilidad, los hongos pueden estar en sopas, cremas, ensaladas.

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