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Un retrato social que ya es parte de la cultura popular

El 2013 se estrenó una nueva adaptación de la película ‘El gran Gatsby’. La cinta fue protagonizada por Leonardo DiCaprio (foto) y dirigida por Baz Luhr­mann.

El 2013 se estrenó una nueva adaptación de la película ‘El gran Gatsby’. La cinta fue protagonizada por Leonardo DiCaprio (foto) y dirigida por Baz Luhr­mann.

El 2013 se estrenó una nueva adaptación de la película ‘El gran Gatsby’. La cinta fue protagonizada por Leonardo DiCaprio (foto) y dirigida por Baz Luhr­mann. Foto: Archivo / EL COMERCIO

‘El gran Gatsby’ no solo es un clásico de la literatura universal. La historia que F. Scott Fitzgerald publicó en 1925, y que desde este año pasó a dominio público, se ha colado en la cultura popular desde los años 20 del siglo pasado, a través de adaptaciones de películas, miniseries, series de radio, obras de teatro, óperas, videojuegos y cómics. 

La historia de Jay Gatsby, el protagonista de la novela, fue adaptada al cine en 1926 por Herbert Brenon, en 1949 por Elliott Nugent, en 1979 por Jack Clayton y en el 2013 por Baz Luhrmann. Sin duda, las dos últimas han sido las cintas con la mejor recepción por parte de la crítica y del público.

La adaptación de Clayton, que contó con el guion de Francis Ford Coppola, fue protagonizada por Sam Waterston, Mia Farrow y Robert Red­ford; mientras que la cinta dirigida por Luhrmann tuvo como estelares a los actores Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan. 

El cine independiente también se ha hecho eco de esta historia, ambientada en Long Island después de la Primera Guerra Mundial. En el 2011, el cineasta Michael Almereyda estrenó, en el Festival de Cine de Nueva York, ‘El gran Gatsby en cinco minutos’. El cortometraje es una adaptación libre, llena de dosis de humor negro. 

En el campo de las artes escénicas, una de las adaptaciones más famosas es ‘Gatz’, que fue puesta en escena en el 2006, por la compañía neoyorquina Elevantor Repair Service. La pieza dura 6 horas y tiene la peculiaridad de que en ella se lee ‘El gran Gatsby’ de principio a fin, sin prescindir de ninguna palabra escrita por Fitzgerald. La crítica especializada la calificó como “el logro teatral más significativo de la década”.

El mito inagotable en el que se convirtió esta historia también llegó al mundo del cómic, por medio de Kate Beaton, quien publicó ‘Great Gatsbys’, y de la ilustradora Aya Morton y el guionista Fred Fordham quienes,  a mediados del año pasado, presentaron ‘The Great Gatsby’. Esta novela gráfica cuenta con una presentación personal de Blake Hazard, bisnieta de Fitzgerald. 

Una de las personas que más luces dio para comprender la popularidad y la vigencia de esta historia, dentro y fuera del mundo literario, fue el crítico literario Harold Bloom. En la introducción de una de sus guías de estudio sostiene que este libro tiene solo unos pocos rivales como la gran novela americana del siglo XX. “Es la obra maestra de Fitzgerald: el estilo, la caracterización y la trama están magníficamente equilibrados, para lograr un final altamente unificado. Al volver a leerla, una vez más, siempre hay una reacción de renovado placer”. 

La historia ofrece al lector una cantidad inagotable de lecturas. Por un lado, refleja los problemas los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial y los que precedieron a la Gran Depresión de 1929, dos momentos cruciales en la historia de Estados Unidos. Por otro, también puede ser leída como una crítica al ideal del sueño americano y como un retrato del desencanto que vivió parte de una generación.

En ‘El gran Gatsby. Un castillo en el aire’, un texto que es parte de ‘La verdad de las mentiras’, Mario Vargas Llosa señala que la novela resulta la personificación del tiempo que describe. “Un mundo fastuoso en el que coexisten el arte y el mal gusto, el honesto empresario y el rufián, la pacatería y el desenfreno y la arrolladora abundancia de una sociedad que, sin embargo, se hallaba al borde del abismo”. 

En un texto autobiográfico, el autor escribió de Jay Gatsby: “Es lo que siempre fui: un joven pobre en una ciudad rica, un joven pobre en una escuela de ricos, un muchacho pobre en un club de estudiantes ricos, en Princeton. Nunca pude perdonarles a los ricos el ser ricos, lo que ha ensombrecido mi vida y todas mis obras. Todo el sentido de Gatsby es la injusticia que impide a un joven pobre casarse con una muchacha que tiene dinero. Este tema se repite en mi obra porque es algo que yo viví”.

Vargas Llosa hace hincapié en que la novela no solo gira en torno al amor imposible como señala el autor, sino que a través de sus personajes y su relativismo moral se arma el gran retrato de una sociedad y el testimonio del mundo en el que está inspirado.

“Los locos años veinte norteamericanos, la era del jazz y de la ley seca, de la cornucopia de oro y la gran depresión del 29, fueron, sobre todo, los de un mundo frágil, engañoso, de bellas apariencias, como una alegre fiesta de disfraces en la que las refinadas máscaras y los rutilantes dominós ocultaban muchos monstruos”.

Como resultado de que la novela haya entrado a dominio público, otros escritores ya no tendrán que pedir permiso a los herederos del autor para publicar historias relacionadas con el libro. En ese contexto, el escritor Michael Farris Smith acaba de lanzar ‘Nick’, una secuela de la obra maestra de Fitzgerald, en la que cuenta la vida de Nick Carraway, el narrador de la historia original. En una de sus reseñas, el New York Times señala que en esta obra se escuchan ecos de Fitzgerald, pero también de Faulkner, Hemingway y Cormac McCarthy. 

En ‘El gran Gastby’, Nick Carraway no solo es el narrador de la historia, sino que es el personaje en el que se evidencia la posibilidad de que cualquier persona, a pesar de haber fracasado, pueda volver a empezar. Al final de su relato, este personaje señala que regresa al medio oeste, retornando a sus raíces y a una vida más sencilla. “Y así seguimos adelante, botes contra la corriente, empujados incesantemente hacia el pasado”. concluye.

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