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Mamá Vudú celebra 20 años del Aereoclub con una gira

Édgar Castellanos (izq.), Álvaro Ruiz, Roger Icaza y Francisco Charvet son los actuales integrantes de la banda ecuatoriana Mamá Vudú. Foto: cortesía David Holguín

Hace 20 años Mamá Vudú lanzó ‘Aeroclub’, el cuarto disco de proyecto musical que empezó a inicios de los años 90 y que se convirtió en una pieza clave en la trayectoria de la banda y en la historia del rock ecuatoriano. 

El vigésimo aniversario del álbum funcionó como un pretexto para que Édgar Castellanos, Roger Ycaza, Álvaro Ruiz y Francisco Charvet vuelvan a reunirse musicalmente para emprender una gira que hasta el momento tiene cinco fechas confirmadas. 

A mediados del 2001, Mamá Vudú tenía listo el disco que le sucedía a ‘Tropical brea’, ‘Estación polar’ y ‘Luna lombriz’. ‘Aeroclub’ surge en un momento en que la autogestión marca el ritmo de la producción en una incipiente industria musical, mientras el país se adaptaba a la dolarización impuesta por el Feriado bancario de 1999. 

Las 11 canciones que forman parte de esta producción reflejan la actitud desafiante de una banda abierta a la experimentación, pero con la intención de mantener el pulso erótico e irreverente del rock. El disco se grabó en el estudio A toda madre de Juan Manuel y Felipe Jácome, de Tercer Mundo. 

La ausencia de un bajista se intenta suplir con ciertas técnicas en la calibración de los instrumentos y la influencia latente del punk y el rock se amalgama con elementos del trip-hop, el new wave o la electrónica que imprime una estética que consolida la identidad musical de la banda. 

“Vivíamos una época muy linda en la banda. Decidimos hacer un convenio para dejar el ego de cada uno a un lado y enfocarnos en una creación colectiva”, dice Roger Ycaza sobre el primer disco cuyas creaciones se firman colectivamente. 

Canciones como Corte 5, Atómika o Engendro se gestan bajo esta metodología, recuerda Icaza. Pero también hay temas como Espuma negra, que parte de una idea musical de Castellanos; Info que surge de una base propuesta por Icaza o Vortex, que se trabaja a partir de una línea de guitarra de Ruiz. 

En la mayoría de casos, las letras del ‘Aeroclub’ se escriben después de que los acordes le dan forma a un marco musical definido. Más que historias, transmiten emociones que van de la melancolía a la desesperación, entre metáforas que dejan abierta la puerta a la interpretación.  

Un diseño minimalista donde predomina el azul y que recrea la sala de espera vacía de un aeropuerto aparece como la portada del disco que circuló en formato físico como CD. Con experiencia en el mundo del diseño y la ilustración, la carátula del álbum fue un trabajo de Castellanos, Icaza y Diego Lara.  

“Trata de resumir la incertidumbre que se tiene al emprender el viaje hacia un nuevo destino”, dice Ycaza sobre la idea que encierra el diseño.  

El lanzamiento del disco estaba previsto para finales del 2001, pero la asociación entre el concepto gráfico del disco y los atentados del 9/11 fue inevitable y obligó a diferir el show previsto para el lanzamiento.  

“Es el disco con el que por primera vez salimos a tocar fuera del país”, recuerda Icaza sobre la repercusión del proyecto que los puso en el radar internacional. Seis canciones de este disco fueron reversionadas por bandas latinoamericanas en un disco de tributo llamado ‘Motel Ultra’. 

‘Aeroclub’ también atrajo la atención de los cineastas Mateo Herrera y Gabriela Calvache, interesados en llevar un par de canciones al audiovisual.  

Gabriela Calvache produjo el video de Vortex como su primer y único videoclip y al estilo del cine guerrilla. Con cámara en mano filmó a la banda en concierto y la canción Vortex quedó resonando en sus adentros por la energía y potencia que transmitía.  

En la sala de edición, la directora de ‘La mala noche’ potenció esas sensaciones con filtros que le daban más textura a la imagen logrando una atmósfera densa pero impulsiva.  

A Mateo Herrera le gusto el riff que escuchó en Ladrando, cuya letra le remitió a una historia quiteña de riesgos y excesos que escuchó mientras filmada el documental ‘La movida underground’. 

El director que había trabajado con música de Mamá Vudú en su película ‘Alegría de una vez’, produjo el video de Ladrando combinando fotos y video como un ejercicio narrativo. 

“Era la época del ‘do it yourself’ y el Dogma 95”, dice Herrera sobre la estética cruda de las fotos con flash que muestran la historia de un grupo de amigos durante una noche de juerga en las calles de Quito. 

Atómika y Corte 5 son otras dos canciones que también tuvieron una versión audiovisual trabajadas por Ruiz a partir de fotografías y animación, publicados en el canal oficial de la banda en YouTube. 

Para revivir la experiencia de este trabajo discográfico, Mamá Vudú realizará una gira de conciertos que empieza el 2 de diciembre en Ambato y continúa el 3 en Guayaquil. El concierto del 5 de diciembre en Quito coincide con las fiestas de fundación de la capital. La gira termina con un show en Cuenca el 10 y en Yahuarcocha el 11 de diciembre.

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