Mujer colombiana pasó de barman a facturar USD 9 300 en el mundo fit

La colombiana Mayra Alejandra Ardila es un ícono de la vida saludable. Foto: Instagram

Mayra Alejandra 'Male' Ardila es un ícono de la vida saludable en Colombia. La mujer dejó su trabajo como barman y dio un cambio radical de actividad profesional al convertirse en entrenadora.

Esta santandereana de 31 años es abogada pero jamás ha ejercido su profesión. Male llegó por negocios a la vida saludable y de allí no volvió a salir. Hasta este 10 de agosto de 2022, la deportista facturaba más de USD 9 300 al mes entre asesorías, venta de suplementos, tiendas saludables y publicidad.

En el 2012, cuando estaba trabajando temporalmente en Estados Unidos, se le ocurrió comprar suplementos saludables en ese país y venderlos en Colombia ya que eran muy costosos y le dejaban una alta rentabilidad.

Negocios

“Me parecía injusto que a las personas les vendieran productos tan caros acá (en Colombia) y yo decidí traerlos a un mejor precio y ahí comencé con Mordisco Fit, mi tienda saludable”, relata.

Pero Male se devolvió a Colombia para terminar su carrera, debía trabajar en las noches para poder pagarla. Su mamá le ayudaba pero no era suficiente.

Hacía turnos de bartender donde al mes podía llegar a ganar un salario mínimo de la época que no superaba los USD 150.

Llegaba a las 19:00 y salía a las 04:00 para alistarse e ir a clases en la universidad.

“No me veía como abogada pero terminé mi carrera por respeto a mi mamá y ya que iba en octavo semestre, ya la iba a terminar pero ese era mi plan B, mi plan A era hacer crecer mordisco fit”, cuenta.

A Male le comenzó a interesar el mundo saludable, e inició a hacer ejercicio y a leer sobre su cuerpo, sobre cómo reaccionaba ante los ejercicios y suplementos que ella vendía. Comenzó a mostrar sus resultados en Instagram y notó que eso no solamente motivaba a más personas sino que aumentaba también sus ventas.

Asesorías

En 2014, una joven desde México le escribió por mensaje interno de su Instagram pidiéndole una asesoría para bajar de peso y mejorar su alimentación. “Yo nunca había hecho una asesoría, no sabía cómo cobrar ni cuánto podría valer, cobré como USD 28 al mes”, recuerda Male.

Esta asesorada fue un éxito rotundo, la mexicana bajó 8 kilos en 6 semanas y comenzó a publicar en sus propias redes sociales y ahí las amigas de ella desde el país azteca comenzaron a pedirle asesoría a Male, quien en ese momento tenía solo 3 000 seguidores; ahora cuenta con más de 230 000.

La dieta que siempre ha seguido de cerca Ardila se diferencia a las demás porque “se come de todo”. Se basa en contar macros calóricos por lo que le permite al asesorado jugar con lo que puede y no puede comer. Incluye hasta helado.

En el primer mes de asesorías sumó ocho personas y esto hizo que se interesara más en aprender, en estudiar de una manera profesional todo lo que tiene que ver con alimentación. Ahora es coach nutricional fitness.

“Al principio solo les mandaba una hoja en word, pero todas tuvieron mucho éxito en sus asesorías y comencé a mostrar los resultados de ellas en Instagram e iba contando que estaba estudiando en Estados Unidos y eso le daba más categoría a lo que hacía”, dice.

Tuvo lista de espera

Cuando notó que su comunidad de asesorados iba creciendo montó una especie de brochure, una bienvenida, una guía práctica. Durante 4 años ella fue su secretaria, su gerente, su operario.

“Me esforcé muchísimo porque la gente viera mis resultados, yo era mi propio vehículo de venta. Trabajaba ocho horas al día frente al computador, pero comía, entrenaba, trabajaba. Llegué a los 120 asesorados y dije: no pude más sola y me tocó cerrar cupos y comenzar a trabajar con lista de espera”, cuenta.

En medio de este proceso se encontró con varios obstáculos. No solo la dieta flexible que maneja Ardila fue muy criticada en su momento porque era muy distinta a lo que la gente estaba acostumbrada a hacer, sino que era un “trabajo de hombres”.

Ella era de las pocas mujeres que en ese momento estaban involucradas en este mundo fitness y el machismo era algo que se veía en los gimnasios y redes.

Críticas y avances

“Fue un momento doloroso para mí. Personas que conocía, que conozco y que aún están cerca, se burlaban y sobre todo los entrenadores se burlaban porque en un momento físicamente no era el estereotipo de fitness; yo subí 8 kilos para poder ganar masa muscular y lograr mi objetivo”, relata Male.

Un año después de esas burlas, ella logró llegar al punto que buscaba y la gente comenzaba a decir que ella editaba sus fotos a lo que ella les decía: “yo no edito fotos, solo se posar”, dice entre risas.

Muchas de estas personas le escribieron disculpándose por las burlas, por no creer.

“La autenticidad de llevar una dieta flexible y yo autoproclamarme como la de la dieta flexible es mi punto diferenciador, eso me llevó al éxito y sigo defendiendo la dieta flexible a capa y espada. Claro, uno duda muchas veces pero el mismo cuerpo le dice a uno que lo va a lograr”, dice.

Para su mamá no fue fácil que ella no se desempeñara como abogada pero nunca le reprochó que no ejerciera, nunca dejó de creer en ella, “para los ojos de mamá yo siempre fui exitosa así vendiera solo 5 asesorías”.

En el 2017 tenía más de 200 personas en lista de espera para asesorías cuando comenzó su grupo de trabajo.

“Yo creía en mi modelo de negocio pero cuando llegué a tener 900 personas activas recibiendo asesorías dije: este es mi negocio”, dice.

La pandemia fue un impulso

Entre el 2019 y el 2020 tuvo la mayor cantidad de ventas de su historia. En un mes vendió 100 trimestres de asesorías que equivalen a USD 11 600

El encierro por el covid-19 generó que las personas tuvieran la necesidad de hacer ejercicio en casa, de fijarse más en la alimentación debido a la falta de movimiento y abrió la posibilidad de que miles de personas que debían comer en restaurantes por sus trabajos lo hicieran en casa por el teletrabajo.

Esto impulsó las asesorías y le dio a Male la visión de emprender en nuevos negocios.

Inició su propia línea de bandas de resistencia y de quemadores de grasa en pastillas.

En su primera venta pidió 1 000 kits de bandas con quemadores que se vendieron en menos de un año.

Su tienda Fit pasó de un pequeño local a uno cinco veces más grande ubicado en el barrio Prado de Bucaramanga y acaba de abrir una sucursal en Medellín.

“No soy una persona de afanes, soy una persona que dejo que fluyan porque las metas así frustran”, dice Male sobre sus objetivos.

Hoy le da una mirada a la Male del 2014 y dice con orgullo lo que la admira por no desfallecer, por creerse el cuento y por seguir firme pese a los cientos de comentarios burlándose por su emprendimiento, un emprendimiento que hoy la tiene en la cúspide de su carrera, tanto económicamente como físicamente.

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Posted by El Comercio on Wednesday, August 10, 2022

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