Tema

Milton Luna

Debe educar…

Nos quejamos por todo y de todos. No sabemos qué es la crítica constructiva, peor la autocrítica. Echamos la culpa a los demás. Envidiamos el triunfo del otro. Siempre tenemos la razón. No pedimos ayuda. Difícilmente nos unimos. Sí, así somos, no todos, pero si buena parte de los intelectuales, profesionales y artistas, de los empresarios y de los políticos.

Carta a los profes

Queridos colegas, cuánta muerte e incertidumbre, cuánto derrumbe de sueños y empleos. Cuántas noticias falsas. Cuánta improvisación, oportunismos e irresponsabilidad. Es una pesadilla. Sin embargo, también hay acciones heroicas, solidaridades, ideas interesantes, reflexiones para un mundo distinto, y ganas de salir adelante, vivir, dar vuelta la página.

Otros combatientes

En este combate contra el virus, en la primera línea están los médicos, las enfermeras, y todos los servidores de salud. Son héroes. Hay muertos entre ellos, ya que a muchos les tocó ir sin armas a esta guerra. Hasta ahora eran 1600 contagiados, el 43% del total nacional.

Responsabilidad de todos

Estamos en medio de un cataclismo. Lo peor está por venir. Habrá impactos inevitables, pero está en nuestras manos que no sean catastróficos, que puedan atenuarse.

Disciplina consciente

Cuánto se arrepentirán aquellos que decían “es una gripe más”, ya que se perdió tiempo valioso que se debía aprovechar para concienciar sobre la gravedad de la enfermedad, tomar medidas urgentes y planificar todo lo que estamos viviendo. Sin embargo, este no es el momento de acusar. Pasada la experiencia, la evaluaremos y aprenderemos de ella.

La única salida

Conversación en un taxi: Usuario: “Amigo, ¿cómo ve la situación? Taxista: “Jodidos, jefe, como siempre”. Usuario: ¿Y por qué jodidos? Taxista: “La baja del petróleo y la gente, alocada, con eso del coronavirus, es el colmo”. Usuario: ¿Cómo es eso de alocada? Taxista: “Vea jefe, los del Gobierno, los médicos entrevistados, y los periodistas salen a decir en la radio y la TV que hay que estar calmados, que el coronavirus es una gripe cualquiera que, frente a otras, no es grave, que solo ataca a los viejitos; así que por eso aquí, tranquilo…”.

Monstruo burocrático

La educación de la mayoría de escuelas, colegios y universidades, no responde a las demandas de una realidad en la que conviven condiciones aberrantes y lentas del siglo XVIII y las frenéticas y desafiantes del siglo XXI.

Estado botín

Mientras el país se hunde, algunos connotados medios nos distraen, no dejan mirar el bosque. El principal distractor es el próximo proceso electoral, tema que, en vez de constituirse en un buen pretexto para examinar problemas sustantivos, se convierte en la superficial conversa sobre personas y candidatos, o en espacio de promoción de voces oficiales que buscan legitimidad para sus probables candidaturas.

!Aachuuú!

Se oye un sonoro estornudo en el bus… Nadie dice ni hace nada… todo sigue normal. Solo yo, que no sé dónde meterme, pero tampoco hago ni digo nada, por temor a alguna mala cara o insulto. La persona del estornudo, toda campante, vuelve por segunda y tercera vez a su elocuente entrega de microbios. Autorizado por el estornudo se hace presente, en otro lado del vehículo, una potente tos derivada de unos pulmones congestionados. Entonces pensé: “Seguro… treinta contagiados”, angustiado por la actual expansión de la influenza, y de la inminente visita del “corona virus”.

Estado mestizo

De las alcantarillas de nuestra historia reflotan problemas de racismo e identidad. Adquieren corporeidad política, sin la menor vergüenza, espectros coloniales, monárquicos, hispanistas de ultra derecha. Son resultado del terremoto político de octubre del 2019.

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