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Maestros del Ecuador esperan menos carga administrativa desde 2017

Gladys Pinta aprovecha su tiempo libre para completar informes y revisar tareas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Gladys Pinta aprovecha su tiempo libre para completar informes y revisar tareas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Marcela Herrera casi no tiene tiempo para ejercitarse, se la pasa redactando informes. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Si hay una reu­nión familiar o un paseo, “conmigo no cuenten”, responde Marcela Herrera, profesora de lengua y literatura y de redacción. ¿Por qué?, “Tengo que escribir un informe”, comenta a sus parientes.

Ella trata de cumplir con sus estudiantes en todo sentido -asegura- pero siente que, a la vez, le falta a su familia.

El 20 de febrero, el ministro de Educación, Milton Luna, firmó el Acuerdo de reducción de carga administrativa a los docentes. El objetivo es que tengan suficiente tiempo para desempeñar su rol pedagógico en el aula, que estaba -dicen- quedando relegado por el cumplimiento de otras tareas.

Pero no solo el proceso de enseñanza-aprendizaje estaba en segundo plano. Los maestros también descuidaron su vida personal. Buena parte de su tiempo lo destinaban a las actividades vinculadas a su trabajo en los planteles.

Herrera considera que lo que más ha olvidado es su salud. Hace meses esta docente dejó el ciclismo, por ejemplo.

Todo el domingo se le va en planificar sus clases para dos materias. Estudia y trabaja; es soltera, así que dice que si para ella es duro, no se imagina lo que implica para sus compañeros que son padres.

El Acuerdo es un buen paso -opina-, pero “hace falta ir más allá”, ya que se habló de una reducción que los deja a cargo de cinco actividades, como el

Gladys Pinta aprovecha su tiempo libre para completar informes y revisar tareas. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Pero anota que no se toma en cuenta que cada tarea conlleva procesos largos. Detalla que para esas clases de recuperación deben llenar un formulario que los obliga a redactar hasta siete documentos, entre otros informes para los directivos del plantel, comunicados a padres, planificación grupal e informe de avance del alumno.

En un curso de 32 estudiantes, si 10 necesitan recuperación, tiene que procesar esos siete documentos por cada uno. A esto se suma que Herrera es maestra de 10 cursos. Esta realidad le hace pensar que no se está reduciendo la carga administrativa del todo.

En la firma del Acuerdo, el subsecretario de Fundamentos Educativos, José Brito, explicó que dejarán de hacer informes y reportes. Pero los maestros consideran que hay tareas por las que deben completar esos insumos.

En los criterios de análisis presentados por el Ministerio de Educación se evidenció que los docentes realizaban 63 actividades administrativas. Entre ellas 30 informes, 23 planes y planificaciones y 10 tareas de registros y portafolio.

En el Acuerdo se determinaron las actividades que son inhe­rentes a su labor. La más importante es la planificación microcurricular. Además, se deben encargar de la evaluación del aprendizaje y del comportamiento, del refuerzo académico y de velar por la convivencia pacífica en el aula.

La profesora e investigadora de la Unidad de Asuntos Públicos de la Flacso, Betty Espinosa, considera que en educación se replica un enfoque centrado en la nueva administración pública, que se fundamenta en el seguimiento de indicadores.

“La obligatoriedad de entregar documentos es un comportamiento burocrático. Se vive en un sistema muy enfocado en el miedo a las sanciones”, apunta Espinosa. Su recomendación es que se retome una relación que beneficie al proceso educativo.

Más de una vez, Álex Padilla, vicerrector de un plantel y profesor de biología, ha tenido que escuchar un reclamo: “vives para tu trabajo”. Arreglar la casa, salir con la familia o visitar a los padres parecerían actividades de las que nadie se priva. Pero él lo ha hecho.

Considera que el Acuerdo tendrá que analizarse sobre la marcha, “para verificar que se cumplan las disposiciones”.

Esto debido a que en octubre del 2017, el exministro Fander Falconí ya emitió un acuerdo para reducir la carga administrativa de los profesores. Entonces se dijo que ya no tendrían que encargarse de llenar 40 documentos sino solo 18.

Con la experiencia de los años, el docente Padilla aprendió a adelantar las planificaciones y otras tareas para evitar llevarse trabajo a su casa, quedarse hasta más tarde o llegar antes de su horario. Así, para planificar sin sobresaltos sus clases de seis semanas se toma seis horas de un sábado.

A escala nacional hay 219 401 docentes en instituciones fiscales y particulares que se beneficiarán del Acuerdo Ministerial. El 62% tiene nombramiento y el 22% pertenece a instituciones particulares.

A Gladys Pinta, docente de física, le gusta tocar el piano y nadar, pero casi no puede practicar esas actividades. Sin embargo, no se queja y ve al poco tiempo libre y a la obligación de dedicarle más horas a la docencia como gajes del oficio.

Con lágrimas recuerda la frase que escuchó seguido durante su infancia: “Educando a 40 estudiantes y dejando a un lado a tres hijos”. Aunque ella aún no tiene hijos, su madre es profesora, así que enfrentó esa realidad en su niñez.

Gladys estudió además Banca y Finanzas. Pese a todo lo vivido no siente resentimiento hacia la profesión de maestra, su gusto por enseñar matemática y física pesa más.