El ladrillo industrial es protagonista en esta construcción. Fotos: Cortesía Bernardo Bustamante y Bicubik

Sun Villa, ubicada en Yaruquí, puede blindarse cuando está deshabitada. Tiene 220 m² de construcción. Además del ladrillo, hay vidrio, acero y hormigón. Fotos: Cortesía Bernardo Bustamante y Bicubik

Sábado 14 de diciembre 2019

Una casa para el relax hecha con recursos tradicionales

Paola Gavilanes (I)
pgavilanes@elcomercio.com

Ubicada en las laderas de Yaruquí se encuentra Sun Villa, un proyecto concebido para que una pareja joven y sus dos hijos disfruten sus fines de semana lejos del ruido de la ciudad y amanezcan con vistas directas hacia el nuevo aeropuerto de Tababela y al valle nororiental de la capital.

La casa, de 220 m² de construcción, fue emplazada en un terreno de 5 000 m² con una pendiente bastante regular, pero algo pronunciada, según Bernardo Bustamante, quien estuvo al frente de esta obra.  “La topografía fue una condicionante para la colocación de la casa, tratando de evitar el movimiento de tierra”.

Bustamante y su equipo de trabajo se tomaron dos meses para diseñar la vivienda y seis más para culminar con la construcción; en todos los procesos participaron activamente los dueños de la casa.

En el diseño analizaron el entorno y cada uno de los espacios que más tarde conformarían Sun Villa.  De esa reflexión surgió el uso de materiales como el ladrillo industrial y el acero.

La casa está soportada sobre una estructura de acero.

El ladrillo industrial es protagonista en esta construcción.

Las fachadas de las construcciones implantadas en ese sector lucen tonos tierra y rojizos, y eso es, precisamente, lo que otorga el uso del ladrillo vaciado, por ejemplo. Además, los promotores del proyecto buscaban que tuviera coherencia con el entorno.

Con el ladrillo en su formato industrial se logra un acabado más contemporáneo, justo lo que buscaba para esta casa de fines de semana y relax.

La construcción se apoya en una estructura metálica cubierta de hormigón sobre plancha colaborante. Todos los materiales se muestran al natural, dejando de lado cualquier recubrimiento o maquillaje. Bustamante cuenta que esa decisión se tomó porque creen en una arquitectura honesta, donde la esencia de la construcción se muestra en cada uno de los detalles.

Además al tratarse de una casa de descanso, materiales como el acero y el ladrillo permiten conservarla en buen estado por muchos años, pues se requiere de un mantenimiento mínimo. Pensado en su uso también se diseñaron los espacios -áreas sociales más generosas y menos áreas de servicio- que se blindan luego de la visita semanal, gracias a unas puertas de acero que se esconden en las paredes al abrirlas.

Los ambientes tienen vista al valle nororiental de Quito.

Los ambientes tienen vista al valle nororiental de Quito.

Sun Villa se resuelve en dos piezas: el volumen principal -donde está la casa propiamente dicha- y uno satelital destinado para los estacionamientos y bodegas de mantenimiento del jardín.

En la pieza central está la cocina, sala, comedor y dos dormitorios. Todos los espacios conducen al porche, que también está divido en dos áreas: la privada y la social. Esta última cuenta con una parrilla y una chimenea; mientras que la parte que da hacia las habitaciones tiene un horno de pan.

“Hay un espacio para las visitas y otro más familiar”, cuenta Bustamante, que en la ejecución de la obra trabajó con un grupo de profesionales integrado por la arquitecta Doménika Baquero y el ingeniero Iván Delgado, quien estuvo a cargo de diseñar la estructura de acero de Sun Villa.