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Pruebas y dudas

No existe evidencia de que el virus se haya originado en un laboratorio, pero tampoco para lo contrario. Es decir, nadie aún tiene evidencia incontrovertible para cualquiera de las hipótesis en juego. Esta situación se destaca en una carta firmada por 18 científicos, publicada este pasado 14 de mayo del 2021 en la prestigiosa revista Science y que describe la necesidad urgente de determinar cuál es el origen del inusual linaje y propiedades del SARS-CoV-2.

La carta, liderada por Jesse Bloom del Instituto Médico Howard Hughes, expresa estar de acuerdo con el criterio del director general de la Organización Mundial de la Salud, sobre el deseo por mayor claridad acerca de los orígenes de la pandemia. A esta situación se añade un reportaje del Washington Post del 14 de abril pasado, en donde se mencionan comunicaciones de agregados científicos en la embajada de EE.UU. en China durante el 2018, quienes informaban su preocupación acerca de la bioseguridad en el Instituto de Virología de Wuhan (IVW).

El público desconocía, hasta hace poco, que durante los años y meses anteriores a la pandemia, el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. financió un total de USD 7 millones al IVW para estudios sobre ganancia de función en coronavirus, como así lo reporta en varios artículos BBC News. Más extraño aún es un reportaje del Weekend Australian del 4 de junio, que menciona al Dr. Zhou Yusen, quien trabajaba para el ejército chino y quien presentó una patente para una vacuna del coronavirus en febrero 24 del año 2020, semanas antes de que se declarara una pandemia.