Gobierno definirá prioridad de preguntas para consul…
COE Nacional pone plazo para vigencia del teletrabajo
Una familia fue asesinada en su casa en el Suburbio …
Cancillería: 11 ecuatorianos involucrados en el sini…
Explosivos en Guayaquil, un manejo criollo al estilo…
Muere el agente fiscal baleado en Babahoyo
Caída de jabas de cervezas inhabilita un carril en l…
Putin ofrece armas a los aliados que no se someten a…

¡Compromiso patriótico!

Quedaron atrás discursos y ceremoniales de estilo, acostumbrados en los 24 de mayo de cada cuatro años; un nuevo mandatario en funciones, con talante, sensibilidad y decidido a asumir grandes retos para beneficio del país, focalizando su atención al funesto covid-19. La expedición de un Código de Ética, es un auspicioso inicio de gestión, en tanto propende salvaguardar la transparencia de la gestión pública, fidelidad y buen uso de recursos estatales; erradicación del “nepotismo” y todo abuso de función; debiendo el servidor rendir cuentas de su gestión ante la lupa del juez de cuentas y del escrutinio público.

Nuestro ordenamiento jurídico determina las atribuciones y funciones del Presidente de la República, entre ellas, cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley; para viabilizar la organización y funcionamiento del Estado cuenta con Secretarías de Estado en espacios de importancia, como manejo de la economía, seguridad interna y externa, educación, salud, seguridad social, inclusión económico social y el control de recursos estratégicos. Empero, bajo esta premisa constitucional, no cabe perder de vista a la función misional que deben cumplir, la Asamblea Nacional legislando y fiscalizando la gestión pública, anteponiendo su vocación de servicio e implícita renuncia de sus miembros en no recurrir a “cambios de camiseta” o adoptar la condición de “independientes”, generalmente bajo obscuros intereses; siendo impostergable una reforma legal que castigue irreverentes “maniobras”, con la pérdida de su “curul”. De su parte, la Función Judicial administrando justicia en apego a las “tablas procesales” y debido proceso; y, Fiscalía General del Estado, promoviendo la acción penal pública, con objetividad, oportunidad y mínima intervención penal; las dos, sin “favor, temor o rencor”. ¡El destino de la patria y de nuestros gobernantes, supeditado al compromiso patriótico de todos.!