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Cuando la justicia favorece al delincuente

Renunciando a la comodidad de mi casa, y con el sólo propósito de poder honrar mis deudas de manera puntual o anticipada como ha sido mi costumbre durante los últimos cincuenta años, junto con mi esposa decidimos arrendar nuestra casa para obtener un ingreso adicional que incremente la baja pero agradecida pensión de jubilación que recibo del IESS.

Como es lógico encargamos la búsqueda del arrendatario correspondiente a empresas inmobiliarias debidamente calificadas para el efecto. Lamentablemente estas empresas no investigan minuciosamente a sus clientes para garantizar al dueño de la propiedad, un arrendatario solvente y de buenas costumbres. Luego de firmar el contrato, se paga la comisión a la empresa que consiguió al arrendatario y fin de sus servicios.

En seguida de caer en las manos de un timador, llamado en el contrato arrendatario y debido a su incumplimiento, se inicia la odisea de recuperar el bien arrendado ya que el timador ha comenzado a practicar lo que sabe: engañar, embaucar, estafar, mentir, fingir, defraudar, engatusar, y todo al amparo de la mal llamada Ley de Inquilinato que el trapacero se la sabe de memoria y la utiliza a su favor.

Señor Presidente Constitucional de la República del Ecuador, señores asambleístas, señores jueces y demás autoridades de mi amado país, ¿cómo puede ser posible que un ciudadano honesto tenga que gastar, a más de la estafa producida por el engañador, mucho más dinero para recuperar su propiedad bien habida y que por diversas circunstancias uno se ve obligado a arrendarla para poder honrar puntual y a raja tabla con los compromisos económicos adquiridos con los Bancos y mi entorno familiar?

Los ciudadanos de bien requerimos de leyes que nos protejan y que hagan respetar nuestros derechos y exijan nuestros deberes, hasta ahora no entiendo porque se permite a estos engatusadores burlarse de las personas honestas al amparo de la Ley y uno no pueda recuperar inmediatamente su propiedad legítimamente adquirida a lo largo de los años con trabajo, sudor y lágrimas.

Para terminar, me voy a permitir transcribir a continuación el contenido de una frase escrita por Gilbert Keith Chesterton que considero encaja bien en el comportamiento del timador y otras personalidades que caminan libremente por el mundo engañando y disfrutando de lo ajeno: “Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar ‘derechos’ a sus anhelos personales y ‘abusos’ a los derechos de los demás”