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Apenas ahora y por siempre

Vivimos una época en donde, como nunca, la religión es auditada hasta en sus secretos más vergonzantes. La prensa, la comunicación global y el trabajo de periodistas han confrontado a uno de los poderes más grandes del planeta. El 6 de enero del 2002, The Boston Globe evidenció cientos de casos de abuso sexual a niños por parte de la Iglesia Católica en los EE.UU. A esto le seguirían el reporte Ryan en Irlanda, y el reporte de la Real Comisión en Australia. Cómo olvidar a Marcial Maciel, ejemplo latinoamericano de que el abuso sexual no está aislado a las regiones desarrolladas del planeta. Tan trascendente es el crimen, que el Vaticano mantuvo entre el 21 y 24 de febrero el encuentro sobre “La protección de los menores en la Iglesia”. Por esto celebro la columna de Aura Lucía Mera de este 23 de febrero; quien critica, con indignación justificada, las creencias y acciones del catolicismo. Celebro además que, apenas ahora, es posible desde la irreligiosidad investigar al poder religioso y cuestionarlo. “El final de la Fe” de Sam Harris, “Ateísmo: el Caso en Contra de Dios” de George H. Smith, “Dios no es Grande, Cómo la Religión lo Envena Todo” de Christopher Hitchens, “El Espejismo de Dios” de Richard Dawkins y “El Catolicismo Explicado a las Ovejas” de Juan Eslava Galán, son todos ejemplos de cómo la palabra libre, valiente y sin censura, apenas ahora y por siempre, nos demuestran que nada está por encima de los hechos, la evidencia y la razón.