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Militares están más presentes en 23 urbes de la Costa y Amazonía

Militares hicieron el viernes una revisión de armas, municiones y explosivos en la intersección de la av. Quito y calle Patria, en el centro de Quevedo, para reducir la criminalidad. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Botas negras y marrones, chalecos antibalas, cascos, uniformes de camuflaje y hasta vehículos blindados se ven con más frecuencia en ciudades de la Costa y de la Amazonía.

Los militares tienen la orden de fortalecer el control en las urbes, como una estrategia gubernamental para frenar la ola de delitos. La mayor presencia de soldados es una respuesta al “lineamiento del presidente Guillermo Lasso para frenar la delincuencia”, indicó el general Luis Burbano, jefe del Estado Mayor de Operaciones de las Fuerzas Armadas (FF.AA).

El objetivo es que los militares aporten en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, que afectan principalmente a Guayas, Manabí, Esmeraldas, Los Ríos y Sucumbíos, de acuerdo con datos que maneja Defensa.
Tras analizar informes de Inteligencia Policial y Militar, Fuerzas Armadas decidió aumentar sus efectivos en 23 ciudades.

Un reciente intervención se ordenó en los 13 cantones de Los Ríos. El viernes inició la operación Espada II, que incluye el empleo de 1 200 uniformados de esa provincia y de unidades militares de Cotopaxi, Chimborazo y Pichincha.

El ministro de Defensa, Fernando Donoso, además indicó que se utilizarán tres aviones, cuatro helicópteros y al menos 104 vehículos tácticos. Así se prevé ejecutar controles aleatorios y sorpresivos en puntos considerados críticos.

Donoso dijo que en esta provincia se ha detectado un aumento de microtráfico. Además, la gobernadora Génesis Blum indicó que hay un incremento de casos de sicariato.

Los datos oficiales respaldan esa aseveración. Un informe del Ministerio de Gobierno detalla que en los siete primeros meses de este año se registran 81 muertes violentas, es decir, 22 crímenes más en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En Quevedo también existe tensión por la presencia de personas vinculadas a una captadora ilegal de dinero que funcionaba en esa urbe. El 5 de julio último, cuatro personas fueron asesinadas cerca de la casa en que vivía el cabecilla de la organización, que pertenecía a las filas del Ejército pero ya fue dado de baja. Un mes después, enfrentamientos en la cárcel de esa ciudad dejaron seis muertos. Las investigaciones relacionan ese incidente con la captación de fondos.

En Guayas se contabilizan 536 muertes violentas este año. Guayaquil, Durán y Daule, las ciudades donde se concentra la mayoría de las muertes relacionadas con el narcotráfico, fueron militarizadas.

Soldados a bordo de vehículos blindados de transporte patrullan desde el martes las calles. El objetivo es proteger a los uniformados que participan en los chequeos, en caso de un ataque armado.

Investigaciones apuntan a que bandas rivales que se disputan el control de territorios para el comercio de la droga operan en la zona. El fin de semana, cinco hombres fueron asesinados en el sur de Guayaquil, en tres ataques que se investigan como sicariato. Uno de los hechos violentos se dio el domingo en la isla Trinitaria. Desconocidos mataron a tres hombres. El jueves, con los militares ya en patrullajes, una pareja fue asesinada a tiros mientras circulaba en moto.

Los uniformados realizan controles de seguridad en los barrios considerados “puntos calientes”. Las intervenciones se planifican con la Gobernación y la Policía.

El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jorge Cabrera, sostiene que el 80% de los crímenes en el país tiene que ver con el narcotráfico. Para reducir esa cifra realizarán operaciones aleatorias, masivas y sorpresivas. Así, se busca evitar que las mafias no conozcan los puntos de control previamente y los eludan.

La presencia militar también se reforzó en Manabí. Ahí no solo se hacen intervenciones en los centros poblados de Manta y Portoviejo. Además, los militares custodian una zona agreste en las faldas del cerro Montecristi, para resguardar a miembros del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.

Ellos están a cargo de construir el camino y la estación de radar que permitirá ampliar el control aéreo en la zona, sobre todo en los terrenos de la Refinería del Pacífico, de donde han despegado avionetas no autorizadas. La FAE halló en Manabí 80 sitios que pueden servir como pistas clandestinas. En un informe también se indica que habría 18 aeródromos irregulares en Los Ríos.

A estas provincias se suma el control en la frontera. Según datos de FF.AA., se aumentó personal para el control en Esmeraldas y Sucumbíos. En esta última, el pasado mes se encontraron cuatro bases de grupos armados irregulares con pertrechos militares.

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