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Cuatro años de lucha por saber la verdad del asesinato del equipo de EL COMERCIO

En abril del 2019, Cristian Segarra y el resto de familiares de Javier, Paúl y Efraín viajaron a Mataje, en Esmeraldas. Foto: Archivo / El Comercio

Este 26 de marzo se cumplieron cuatro años del secuestro del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra.

Todo ocurrió en el 2018, cuando el equipo periodístico de EL COMERCIO fue secuestrado y posteriormente asesinado por los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el sector de Mataje, en la frontera norte. Desde entonces han pasado cuatro años y la investigación sigue en la primera fase del proceso penal. En Ecuador no hay procesados.

En junio del 2019 fue una de las últimas declaraciones públicas que hizo la Fiscalía sobre este caso. En ese entonces dijo que ejecuta diligencias para esclarecer lo ocurrido y que ha solicitado a Colombia el envío de información. Sin embargo, los familiares de Javier, Paúl y Efraín aseguran que no hay avances en la investigación. Solo en Colombia hay dos sentenciados. Se trata de alias ‘Cherry’ y alias ‘Reinel’, ambos eran disidentes. En el 2021, los dos fueron condenados a 28 años de cárcel. Los familiares dan sus testimonios sobre cómo han enfrentado la lucha judicial.

Cristian Segarra: ‘Buscaremos justicia en instancias internacionales’

Estos cuatro años de lucha han sido muy complejos desde el aspecto personal y emocional. Es desgastante buscar apoyo en las autoridades estatales y no encontrarlo.

La pelea que hemos tenido que librar por buscar justicia ha sido difícil. Incluso causó estragos en mi salud y en la de mi hermano Patricio. Recuerdo que yo sufrí una leve parálisis facial. A Patricio le detectaron estrés postraumático.

Uno de los mayores problemas que enfrentamos fueron las trabas en el proceso penal para esclarecer el secuestro y la muerte de Javier, Paúl y mi padre Efraín. Actualmente, las investigaciones en la Fiscalía están estancadas, ya no existen avances. El escenario más probable, según los abogados que nos patrocinan, es que el caso se archive.

Cuando eso ocurra, presentaremos una demanda contra el Estado ecuatoriano en instancias internacionales. Con el equipo jurídico se analizará si recurriremos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos o a la Organización de las Naciones Unidas. Ese el único camino que nos queda para que este caso no quede en la impunidad.

La lucha que hemos emprendido va más allá de pedir verdad y justicia. Buscamos que lo que les ocurrió a los tres no se vuelva a repetir en el país.

Si no existe una sanción contra los responsables del secuestro y triple asesinato, se abre la puerta para que este tipo de violaciones a los derechos humanos vuelva a ocurrir. Peleamos para que nunca más haya un periodista asesinado por cumplir su trabajo.

En abril del 2019, Cristian Segarra y el resto de familiares de Javier, Paúl y Efraín viajaron a Mataje, en Esmeraldas.

Ricardo Rivas: ‘Durante cuatro años exigí verdad y justicia por los tres’

Todo cambió el 26 de marzo del 2018. Desde ese día tuve dos opciones en mi vida. La primera era quedarme en la casa lamentándome por el secuestro y posterior asesinato de mi hermano Paúl y la segunda era asumir un liderazgo y luchar por alcanzar la verdad y la justicia. Decidí hacer lo segundo.

Me metí de lleno a buscar sanciones para los responsables de este triple crimen. Durante cuatro años he mantenido reuniones constantes con ministros, secretarios, policías, abogados y diferentes autoridades del Estado.

Incluso viajé en varias ocasiones a Colombia para hablar con los fiscales de ese país. He acudido innumerables veces a la Fiscalía de Ecuador para revisar el expediente de investigación, asistir a diligencias y toma de versiones. Me he reunido con los cuatro fiscales, que han estado a cargo del caso. Les he pedido agilidad y eficacia en la investigación.
Para concentrarme completamente en esta lucha judicial tuve que sacrificar muchos aspectos de mi vida personal, familiar, laboral. Recuerdo que tuve que dejar las capacitaciones sobre turismo y hotelería que impartía en la Amazonía y durante tres años no tuve trabajo.

Sin embargo, nada ha dado los resultados que esperaba. Han pasado cuatro años y el caso no avanza de la fase de investigación previa. En Ecuador no hay ninguna persona procesada por el secuestro y la muerte de ellos.

He enfrentado muchas trabas, pero estoy convencido de que hay que seguir peleando. No puedo permitir que este caso quede en la impunidad.

Ricardo Rivas cuenta que su hermano Paúl coleccionaba cámaras de fotos. Ahora se conservan en la casa de su madre. Foto: Diego Pallero / El Comercio

Galo Ortega: ‘Hemos pedido ayuda al Estado, pero nos la negaron’

Han pasado cuatro años del secuestro de mi hijo Javier, pero su imagen, encadenado junto a Paúl y a Efraín, no se me borra. Han pasado cuatro años desde que las autoridades estatales ofrecieron ayudarnos a hacer justicia y hasta ahora no lo han hecho.

Por ejemplo, alrededor de cinco veces hemos pedido la desclasificación de las actas del Consejo de Seguridad Pública del Estado (Cosepe) en las que se trató información sobre este caso, pero todos los pedidos que hemos hecho han sido negados. Esto ocurrió pese a que, en el 2018, el entonces presidente Lenín Moreno ofreció desclasificar toda esa información. Incluso a la Fiscalía le negaron esas actas porque supuestamente se atentaba contra la seguridad del país.
Recuerdo que, en julio del año pasado, presentamos una demanda en la Corte Constitucional para que podamos acceder a todos esos informes. Sin embargo, han pasado ocho meses y esa entidad aún no tramita nuestro pedido.

Es frustrante pedir ayuda estatal y no obtener resultados. En julio del año pasado pedimos una reunión con el presidente Guillermo Lasso para implementar las 32 recomendaciones que, en diciembre del 2019, emitió la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) sobre este caso, pero hasta ahora no se concreta ese encuentro. Lo mismo ocurrió en el anterior gobierno.

Solo estoy seguro de que no me cansaré de luchar hasta que se haga justicia por lo que les hicieron a Paúl, Efraín y a mi soldado periodista, como le decía a mi hijo. Algún día todo saldrá a la luz.

Galo Ortega sostiene una fotografía de su hijo Javier. El padre asegura que el recuerdo de su hijo siempre está presente. Foto: Diego Pallero / El Comercio