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Turi renovó su atractivo para el visitante

Decenas de turistas visitan cada noche el balcón de Turi para sacarse las mejores postales de recuerdo. Foto: Claudia Pazán / EL COMERCIO

El sol se oculta y las luces de la ciudad se encienden. Es en ese momento cuando el ambiente se transforma en el mirador de Turi. Desde el parque Calderón, en el centro de Cuenca, se divisa el gran destello que ilumina parte del cerro en donde se ubica este lugar.

Llegar al mirador toma no más de 20 minutos en vehículo, desde el centro de la ciudad. En la vía a Turi el ambiente comienza a transformarse, y pequeños negocios que ofrecen una vista privilegiada de la ciudad se abren a los cientos de turistas que llegan a diario a esta parroquia.

Sin dejar de lado su bagaje cultural, Turi es uno de los epicentros de la vida nocturna de Cuenca.

Recorrido

En la noche de un miércoles, pasadas las 20:30, llegar al ‘balcón de Cuenca’ es encontrarse con un gran movimiento de turistas y más de una veintena de cafeterías y restaurantes que recién han iniciado sus actividades.

Una de las primeras personas en dar la bienvenida, luego de estacionar el vehículo, es Elsa Ochoa quien ofrece todo tipo de dulces, que dice son “para abrigar el cuerpo” y blindarlo ante el intenso viento que sopla y traspasa hasta las chompas más gruesas.

Elsa atiende su charol desde hace más de seis años y con una gran sonrisa recibe a los turistas que se acercan a solicitarle recomendaciones de ¿en dónde comer? o ¿qué actividades realizar?

Ella nunca niega la información y muy animada no duda en recomendar a todos sus vecinos según la especialidad que desee el turista.

"La gastronomía es variada en Turi. Aquí pueden encontrar desde el tradicional cuy con papas hasta comida rápida como pizzas, hamburguesas y más. Y, claro, el canelazo no falta en ninguno de los locales, también para quitar el frío”, comenta.

Una veintena de restaurantes, cafeterías y bares abren sus puertas a diario y activan la vida nocturna de Turi. Foto: Claudia Pazán / EL COMERCIO

Iglesia con nuevas actividades

Siguiendo una de sus recomendaciones, avanzamos hasta la iglesia. En el lugar cuelga una pizarra de marcador ofreciendo la posibilidad de entrar a la terraza del centro religioso para obtener otra mirada de la ciudad.

Juan Galarza es el encargado de recibir a los turistas que desean conocer el templo, el pequeño museo de arte religioso y, además, quieren tener la oportunidad de acceder a una vista privilegiada de la ciudad desde su terraza.

Comenta que con la reconstrucción del mirador en el lugar se activó la vida nocturna, y el horario de atención es más amplio ahora.

De miércoles a domingo, todo se activa desde las 16:00. Incluso la iglesia, bajo esta premisa, extendió su horario hasta las 21:00.

Los miércoles, viernes y sábados los turistas tienen la opción de ingresar al templo y subir a la terraza del lugar. La contribución es de 50 centavos, que son usados para el mantenimiento y limpieza del lugar. Los jueves, en cambio, son dedicados a la oración y veneración de la imagen del Santísimo.

Esta iglesia cumplirá en 2023 un siglo de construida. Ahora es un punto estratégico de las actividades nocturnas que ofrece esta parroquia cuencana.

Mejores postales de Cuenca

Al salir de la iglesia, lo primero que se encuentra es una bella vista panorámica de la ciudad. Las pequeñas luces de Cuenca titilan a lo lejos, como diría Pablo Neruda.

En la balaustrada, recién renovada, decenas de turistas que visten gruesos abrigos, guantes, gorros de lana y bufandas buscan sacarse las mejores fotos. Los más arriesgados se montan sobre las barandas de seguridad, para dar la sensación de flotar y tocar el cielo.

Otros, para disimular el frío, se abrazan en escenas románticas o de mayor intimidad con sus seres queridos.

A un costado del balcón está Gabriela, una amigable comerciante que con una pequeña cocineta industrial de dos quemadores ofrece a los turistas todo tipo de bebidas calientes: café, agua aromática, canelazo y morocho.

Gabriela es parte de ese espíritu emprendedor que aporta al entretenimiento de los visitantes.

Frotando sus manos, hasta su puesto se acercan los visitantes en busca de algo para “abrigar el cuerpo”. Es el caso de Christian Pinta, quien llegó desde Loja junto a su esposa y dos hijos.

Comentó que, a pesar del intenso frío que siente, la variedad de actividades que ofrece Turi valen la pena. Visitaron uno de los restaurantes y deleitaron su paladar con el cuy con papas, mote pillo y bebidas calientes.

Entre los lugares que llaman la atención está Vida Longue, que ofrece bebidas con humo y platos terminados en la mesa. Esto da un toque diferente al ajetreado movimiento que se vive fuera, entre buses turísticos, vehículos particulares y transporte público, que llegan para activar el ambiente nocturno de la parroquia.

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