Bandas convierten a chicos desprotegidos en sicarios

En Guayaquil y Durán, los grupos delictivos marcan sus territorios con colores que los diferencian de sus rivales. Según las autoridades, una organización que forma sicarios se identifica con franjas negras, rojas y amarillas. Foto: El Comercio

El reclutamiento de los futuros sicarios empieza en los barrios más pobres de Guayaquil y Durán, en la provincia del Guayas.

Las bandas criminales envían a sus emisarios a sitios marginales que carecen de servicios básicos y que presentan problemas de consumo de drogas y alcohol entre la población.  

En su perfilamiento, los reclutadores también buscan adolescentes maltratados y desprotegidos. Unos están solos porque tienen familiares en las cárceles o porque los abandonaron. También eligen a los menores que están al cuidado de tíos, hermanos o abuelos.  

Así es más fácil para los cabecillas de las bandas arrebatarlos de su hogar. Para este objetivo tienen dos métodos. El primero es simular que son grupos religiosos y que tienen cultos en las noches. En esas falsas reuniones les enseñan a los menores a disparar y acostumbrarse al ruido de las balas.  

En redes sociales hay videos de estos supuestos entrenamientos. En una de las grabaciones, difundidas a fines del año pasado, se visualiza a un grupo de jóvenes disparando al aire en Durán.  

Marcar territorio

En este cantón, cercano a Guayaquil, las bandas han optado por posicionar sus territorios a través de pintar las paredes con colores que los diferencian de sus rivales.

Una organización que forma sicarios se identifica con franjas negras, rojas y amarillas.  La Policía los ha investigado y dice que otro método de reclutamiento es simular que son tra­bajadores de clínicas de rehabilitación de adicciones.
De esta manera, las familias entregan a los menores por largas temporadas. Ya en poder de las bandas, los chicos son llevados a las denominadas “escuelas de sicarios”. A estos sitios llegan adolescentes de entre 14 y 17 años, según las autoridades.

Esta información, incluso, ya ha escalado al Ministerio de Gobierno. Por eso, parte de las estrategias oficiales para combatir la violencia en las calles del Puerto Principal ha sido la búsqueda y captura de jóvenes que se dedican a cobrar por cometer crímenes.  

Agentes de Inteligencia y de la Policía Judicial, por dos años, han seguido de cerca a estos grupos criminales, que son conocidos como los brazos armados de las mafias narcodelictivas. 

La Policía tiene una lista con más de 50 nombres de sospechosos que han cometido homicidios desde 2018. En esa nómina están los nombres de al menos 25 menores de edad.  

Los agentes dicen que ellos han sido adiestrados en casetas levantadas en zonas rurales de Guayas. La mayoría de jóvenes que se han unido a las mafias dejó los estudios tras declararse la educación virtual, debido a la emergencia sanitaria por la pandemia. 

Los agentes dicen que cuando la banda considera que los gatilleros ya están listos, los envían a casas o barrios ubicados al sur de las ciudades de Guayaquil y Durán.

El precio por la vida

En esta suerte de ‘casas de seguridad’ pasan encerrados hasta que se les encomiendan los primeros crímenes. USD 900 sería la base que empiezan ganando.  

Ese valor es sumamente inferior a los que se manejaban hace cinco años. La Policía calcula que antes las mafias cobraban un mínimo de USD 4 000 por cada crimen.

Pero en estos días se paga menos debido a la gran cantidad de gatilleros que existe en todo el perfil costanero del país. Pero la tarifa por segar la vida de alguien depende mucho del grado de dificultad para cometer el sicariato y del perfil que tenga la víctima elegida como objetivo por la organización criminal.

El costo será superior si hay que ingresar a un territorio de bandas rivales y si la víctima tiene custodia armada o no.
De hecho, la Policía asegura que ha desplegado sus unidades tácticas por al menos siete provincias, para desarticular estas redes.  

Por ejemplo, el 11 de enero pasado la Policía detuvo a dos hombres en el Guasmo Sur. Ellos habían cometido un doble asesinato. Ese mismo día, en Durán se detuvo a otros dos supuestos sicarios y una menor. Esta última fue acusada por la Fiscalía como cómplice de cometer un crimen.  

En 2021, en Durán fueron capturados 16 chicos con acusaciones de crímenes violentos. Además, se detuvo a otros 15 sicarios mayores de edad en todo Guayas. La Policía continúa con la búsqueda de sospechosos a escala nacional.

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