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El Municipio de Quito, sin un plan para reactivar el servicio de la BiciQ

El sistema de bicicleta pública de Quito ha permanecido suspendido desde marzo de 2020. Pese a los trabajos de mantenimiento el deterioro de las bicicletas es evidente. Foto: Diego Pallero / El Comercio

Transitar por las calles de Quito cada día se convierte en una misión imposible. Sus vías están, casi a toda hora, abarrotadas de autos, buses y camiones. Los conductores y ocupantes van apurados, de mal humor, mientras que otros ya se han acostumbrado con resignación al trajín de la urbe.

Cuando Tania Onofa camina por la ciudad, se queja del tráfico y recuerda cómo hace un par de años las personas que querían ahorrar tiempo para trasladarse de un lugar a otro utilizaban las bicicletas que el Municipio habilitó. “Era un proyecto que de verdad ayudaba con la movilidad y creo que con el tiempo se fue descuidando esta iniciativa”.

Para los usuarios de este sistema de transporte, sus jornadas eran más llevaderas: podían dirigirse en menor tiempo a cualquier punto de la ciudad. “Hacíamos deporte, aportábamos al medioambiente y era más fácil llegar al trabajo, pero a raíz de la pandemia se suspendió. Ahora las paradas están abandonadas, destruidas y nosotros nos quedamos sin este servicio”, señaló.

Para los que recurrían al BiciQ, era un aporte de la ciudad. Hace 10 años se inició en Quito el servicio de bicicleta pública como una alternativa para movilizarse en la zona del hipercentro de la ciudad. Sin embargo, las bicicletas que eran parte de este sistema de transporte alternativo en Quito, se encuentran ahora hacinadas en un galpón a un extremo del Parque Bicentenario, en el norte de la capital.

¿Cuál es la situación de las bicicletas del sistema BiciQ?

Este Diario realizó un recorrido por el lugar. En el galpón, las bicicletas estaban distribuidas en tres grupos. Al costado izquierdo, estaban ubicadas las que funcionan con sistema eléctrico y entre sus pedales se encuentra la batería. Para su funcionamiento se debe esperar a que se cargue por ocho horas.

Mientras que, al otro lado están las bicicletas normales, esas que funcionan solo a pedal y se necesita fuerza en las piernas para cruzar por las calles capitalinas. Aquí la situación fue diferente. Las canastas donde en algún momento los jóvenes llevaban sus mochilas o eran utilizadas como compartimiento para colocar algún artículo extra, están oxidadas. Entre sus llantas cuelgan unas telarañas.

En el último grupo reposan las bicicletas que necesitan mantenimiento y, en otros casos, solo está el cuerpo a la espera de que le coloquen las llantas, los frenos y todo lo que se necesita para funcionar.

La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) es la encargada de custodiar 317 bicicletas normales y 296 bicicletas eléctricas, cada año invierte USD 60 000 aproximadamente para seguridad, inventariado y cuidado básico del ‘stock’ de esos medios de locomoción.

Carlos Páez, secretario de Movilidad en la administración de Augusto Barrera, explica que el objetivo de la BiciQ era fortalecer un modelo multimodal de movilidad. Es decir, que las personas puedan completar sus viajes usando buses de transporte público y la bicicleta.

Páez afirma que la administración del alcalde Mauricio Rodas se encargó de poner fin al proyecto porque, considera, hubo una mala gestión administrativa, una incapacidad técnica y estratégica.

Por su parte, Mauricio Rodas menciona que Quito se convirtió en la primera ciudad de América Latina en tener bicicletas eléctricas como parte del compromiso de movilidad sustentable y contó con los estudios pertinentes para la compra.

“Quito cuenta con una topografía compleja que hace difícil el uso de una bicicleta regular para ciertos grupos poblacionales y lo que queríamos era atraer a estas personas para que utilicen las bicicletas eléctricas”, señaló.

No hubo estudios técnicos

Un informe de la Contraloría General del Estado que se emitió el 28 de marzo de 2022 manifiesta que se encontró irregularidades en la compra de 300 bicicletas eléctricas que debían ser parte de ese programa. Este contrato se firmó en 2015 entre la Secretaría de Movilidad del Municipio y la empresa All Bikes, por un monto de USD 844 207.
El organismo de control responsabiliza de este error al administrador del contrato, quien firmó la recepción de las 300 bicicletas, a pesar de que “174 presentaron desperfectos leves y 89 tuvieron problemas en el sistema eléctrico”.

¿Qué dice el Municipio?

Agustina Santana, directora de modos de transporte sostenible de la Secretaría de Movilidad, explicó que para poner en marcha el proyecto BiciQ se debe analizar estudios como lo sugiere Contraloría para determinar estrategias a corto, mediano y largo plazo. Para esto se debe trabajar de manera interinstitucional para crear un proyecto sustentable y sostenible que considere un sistema que brinde un servicio de calidad y sea seguro.