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Desgaste de capital político, tras primer año de Lasso

El presidente, Guillermo Lasso, y sus ministros deberán gestionar los pedidos de distintos sectores sociales de país. Foto: Flickr Presidencia Ecuador

Pocos son los logros durante el primer año de Gobierno de Guillermo Lasso, en comparación a los momentos que marcaron el desgaste político del Primer Mandatario, según analistas. Este martes 24 de mayo de 2022, los especialistas sugieren cambios y priorizar políticas públicas para problemas de la ciudadanía. De lo contrario, avizoran un periodo con estallidos sociales. Coinciden en que al Ejecutivo le hace falta liderazgo y una comunicación gubernamental asertiva. 

Logros del primer periodo 

Los analistas políticos Rodrigo Jordán, Francisco Montahuano y Alfredo Espinosa reconocen que el proceso de vacunación de Lasso tuvo éxito. Alcanzó el objetivo de inmunizar a 9 millones de ecuatorianos en 100 días. 

“Esto le permitió crear en el escenario político la figura de un Gobierno que cumple con sus promesas de campaña”, dice Espinosa. Además, el incremento salarial de USD 25, “hizo pensar que antes que ser un Gobierno de corte derechista, iba a ubicarse más en la socialdemocracia”.  El analista Destaca la gestión de la diplomacia ecuatoriana para evacuar a los compatriotas desde Ucrania, debido a la guerra con Rusia. Por tanto, califica a la gestión del Presidente como “medianamente positiva”. 

Montahuano resalta la entrada en vigencia de la Ley tributaria, lo que le permite al Gobierno tener “ingresos en las arcas fiscales”. No obstante, los expertos consideran que se pudo hacer más en este primer año. 

Debilidades del Ejecutivo 

Los analistas puntualizan algunos puntos que consideran como las debilidades que provocaron el desgaste del capital político. El Ejecutivo abrió varios frentes y se convirtió en “un Gobierno del desencuentro”, dice Montahuano. Le da una calificación de “regular” a las decisiones políticas de Lasso.  

El analista Espinosa puntualiza que un problema inicial de Lasso fue establecer un acuerdo con el partido político de Jaime Nebot, el Partido Social Cristiano (PSC), y con Unión por la Esperanza (Unes) de Rafael Correa. Arreglo que después se rompió. La mayoría de los electores no votó por las propuestas de Lasso, sino “en franca oposición al correísmo”, recuerda. A partir de ahí, “la relación con la Asamblea ha sido ríspida y de confrontación extrema” porque el oficialismo no tiene una mayoría. 

Eso se agudizó con la consolidación de la oposición integrada por el PSC, Unes y Pachakutik (PK), según Espinosa. La situación ha generado una especie de “guerra fría, con amenazas de muerte cruzada y consulta popular”.  

Añade que esto sucedió por “la ausencia de un operador político eficiente” y se refleja en la “rotación de ministros de Gobierno”. César Monge (+), militante de Creo, fue el primer titular de esa Cartera de Estado. Luego asumió el cargo Alexandra Vela, una de las fundadoras de la extinta Democracia Popular. Pero renunció y la reemplazó Francisco Jiménez. Según los analistas, el anterior acercamiento del exlegislador con el correísmo es hoy una desventaja para el Gobierno. 

Para el analista Jordán, esas debilidades son efecto de un Régimen que “no tiene mucha capacidad de diálogo con otros poderes del Estado”. Por lo que hay “una Asamblea paralizada e iniciativas del Gobierno no tomadas en cuenta”. Eso se traduce, explicó, en un divorcio entre la política y los ciudadanos, que se evidencia en el nivel de confianza hacia las instituciones. 

Proyecciones 

Con base en resultados de estudios de varias encuestadoras, Jordán interpreta que la velocidad de desgaste político del Presidente en un año es “altísima”. 

“Digamos que la aceptación de Lasso sea del 40%, como el Gobierno sostiene. La velocidad de desgaste es mayor que la que tuvo Lenín Moreno en su primer año de mandato. Moreno para el 2018 tenía entre el 46 y 47%, iniciando con cerca del 80% (de aceptación). Lasso comenzó con el 71%. Si esa velocidad se mantiene, finalizando el segundo año o entrando al tercero se quedaría sin capital político”, advierte Jordán. 

Por otro lado, agregó, el Primer Mandatario en su primer año “casi no invirtió en comunicación. Lo cual es un suicidio político. Las personas califican a los gobernantes con base a percepciones y esa gestión de percepciones debe salir de comunicación”. Jordán califica a la política de Lasso como “regular, con tendencia negativa”.  

Para su segundo año, el Gobierno debe “mejorar su comunicación gubernamental”, esto incluso para no generar “errores” a nivel internacional, precisa Montahuano. Se refiere a las declaraciones sobre la venta del avión presidencial. A su criterio, Lasso debe reforzar su liderazgo y la gestión pragmática del vicepresidente Alfredo Borrero

Si el Ejecutivo “no tiene un equilibrio entre la sanidad de las cuentas macro fiscales y en atender a las personas en lo social, un estallido es inminente a finales de este año e inicios del próximo”, proyecta el analista Jordán.