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Guillermo Lasso mantiene su oferta de cerrar Senescyt; ¿habrá libre ingreso a la universidad?

Guillermo Lasso confirmó que su compromiso es presentar un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior a la brevedad posible. Foto: EFE

Guillermo Lasso confirmó que su compromiso es presentar un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior a la brevedad posible. Foto: EFE

Guillermo Lasso confirmó que su compromiso es presentar un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior a la brevedad posible. Foto: EFE

Para el actual proceso de admisión a universidades e institutos, correspondiente al primer semestre del 2021, hay 94 349 cupos disponibles en 218 instituciones de educación superior. Y la cifra de aspirantes es de casi el doble de las plazas.

En marzo, 185 191 personas rindieron el Examen de Acceso a la Educación Superior (EAES), filtro utilizado en el país desde el 2012, que ha cambiado de nombres, Ser Bachiller, Examen Nacional de Educación Superior. Es uno de los mecanismos para que los bachilleres sean ubicados en centros. Además de quienes hicieron la prueba, el mes anterior, se suman quienes postularán con calificaciones de exámenes pasados. En el segundo semestre del 2020 se ofertaron 105 613 cupos y rindieron el examen 163 000 personas.

El presidente electo, Guillermo Lasso, confirmó ayer, lunes 12 de abril del 2021, que su compromiso es presentar un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) a la brevedad posible, “yo diría, dentro del propio 24 de mayo (día de su posesión), téngalo por seguro que vamos a eliminar la Secretaría de Educación Superior (Senescyt)”.

“En Ecuador, añadió, existen un poco más de 60 universidades públicas y privadas, en el caso de las públicas, queremos que cada estudiante aplique a cada universidad, la carrera que quiere estudiar y al eliminar la Senescyt estamos eliminando aquel monopolio estatal, que mata los sueños de los ecuatorianos. Al año se gradúan 290 mil bachilleres, sin embargo hay apenas 90 000 cupos en las universidades públicas, esto quiere decir que 200 000 bachilleres no van a la universidad, no tienen otra opción y tampoco hay empleo, porque prepandemia se destruyeron 150 000 empleos. Hay una generación que aumenta cada año, que no estudia ni trabaja. Por lo tanto necesitamos una reforma a la Ley de Educación Superior para tener universidades libres, que puedan establecer campus o extensiones universitarias en cualquier ciudad del Ecuador sin pedirle permiso al Gobierno y puedan establecer nuevas carreras sin pedirle permiso al Gobierno y puedan establecer carreras on-line las que quieran, sin pedirle permiso al Gobierno. Y que el joven ecuatoriano estudie lo que él quiera, no lo que le diga el gobierno. Tendré el gusto de servir a los jóvenes ecuatorianos, presentando un proyecto de ley que lo tenemos muy avanzado”.

La propuesta ha generado varias interrogantes en el gremio estudiantil, señaló Erick Barba, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) Nacional, quien aseguró que han transmitido sus dudas al equipo de Guillermo Lasso para conocer cómo se va a canalizar su propuesta, desde cuando era candidato y espera tener la oportunidad de profundizar en la materia, ahora que es presidente.

Por ejemplo, dijo Barba, Medicina, al ser la carrera más demandada, exige puntajes altos. “Con el libre ingreso, ¿cómo se garantizará qué todos los que postulan obtendrán un cupo?”.

No es tan fácil, sostiene el representante estudiantil. “Lo hemos conversado con rectores y vicerrectores, ya que los cupos son limitados, la realidad de la universidad actualmente no permite decir voy a dar libre ingreso y todos van a estudiar lo que quieran”.

En la Universidad Central del Ecuador (UCE), dijo Barba, para Medicina postulan por semestre 10 500 personas y el número de cupos que se ofertan son 250.

El decano de esta facultad de la UCE, Ramiro Estrella, conversó con EL COMERCIO. Y dijo que con el último recorte presupuestario que el Gobierno hizo a la Universidad Central, “a duras penas se puede mantener la educación de sus estudiantes actuales”.

Para garantizar un ingreso mayor a las universidades, Estrella anota que deberían incrementarse sustancialmente los presupuestos para garantizar una educación de calidad. “Se necesita organismos de control y apoyo a los centros educativos, que vigilen y alienten la calidad educativa y no organismos que frenen el desarrollo universitario”.

El presidente de la FEUE dijo que no creen que el planteamiento de eliminar la Senescyt sea la mejor opción, “habría que buscar una opción, escuché que se hablaba de repotenciar o crear otra institución que perfeccione lo que se tiene, un consejo donde participen las autoridades del Ejecutivo y los rectores, docentes y estudiantes. Así ya no tendremos una dirección en temas de educación desde el escritorio sino desde el territorio”.

Barba recordó que la LOES define estos parámetros de ingreso a la universidad y que, además, “hay un tema constitucional que nos pone un candado para que no sea tan fácil, de la noche a la mañana, ni en cien días de gobierno. ¿Qué mecanismo se utilizará para eliminar la Senescyt, consulta popular, referéndum o Legislativo. Dijo que en cualquiera de las opciones quisieran participar.

En el artículo 353 de la Constitución se establece que el sistema de educación superior se regirá por: 1. Un organismo público de planificación, regulación y coordinación interna del sistema y de la relación entre sus distintos actores con la Función Ejecutiva. 2. Un organismo público técnico de acreditación y aseguramiento de la calidad de instituciones, carreras y programas, que no podrá conformarse por representantes de las instituciones objeto de la regulación”.

En el primer caso se trata de la Senescyt. Y la legisladora de la Comisión de Educación de la Asamblea, Silvia Salgado, se pregunta qué pasará con los institutos tecnológicos que dependen del presupuesto corriente de la Senescyt. Y recordó que Lasso ha hablado de dar más libertad a las universidades, podría ser que quiera que tengan sus propios sistemas de admisión. Algunas ya los tienen. “Quienes no alcancen cupos en universidades públicas a través de los exámenes que estas planteen, tendrían que optar por centros privados, que no todos pueden pagar”, dijo la legisladora.

Considerando que uno de los ejes de trabajo de la Senescyt es la política de crédito y becas, Salgado anota que de eliminarse la Secretaría, se ampliarían los créditos en la banca privada para financiar estudios como sucede en Chile: “que los estudiantes al graduarse, salen a trabajar, primero a pagar créditos durante los próximos cinco años de profesionales”.

Otra inquietud que plantea la legisladora es qué pasará con otro de los ejes de la Senescyt, que es la política de investigación científica, “¿cuál sería la entidad con Lasso?”, pregunta.

Con la reforma a la LOES, cuyo proyecto -aseguró Guillermo Lasso- lo tiene bastante avanzado, busca “dar mayor libertad a las universidades para que establezcan campus o extensiones en cualquier ciudad del país, así como nuevas carreras, sin pedirle permiso al Gobierno”.

“Es importante encontrar un punto medio entre la autonomía académica de la que gozan las universidades y la regulación”, dijo el rector de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), Fernando Ponce. “Así como se exige una soberanía responsable, la regulación debe tener esa misma característica”.

Tras permitir la apertura de carreras con cierta libertad, cree, se podría inmediatamente controlar si estas cumplen con los requisitos. La regulación y el control son necesarios desde la confianza de que esas carreras se harán bien y no desde la sospecha de que se harán mal, señala Ponce.

“Suena bien más libertad, pero no todas las universidades están al mismo nivel de desarrollo, aunque todas tenemos autonomía”.

En Ecuador se cerraron 16 universidades y politécnicas y 50 extensiones, que no ofrecían una oferta de calidad, en el gobierno anterior; fueron llamadas universidades de garage, porque no contaban con infraestructura, bibliotecas, computadores y peor maestros preparados. Se habló de falta de control. Hubo universidades que ofrecían ingenierías en joyería, en realidad eran tecnologías; además se descubrió que ‘U’ que ofrecían carreras de Medicina no contaban ni con los laboratorios básicos; además se les decía a los alumnos que se graduarían rápido y a precios económicos, no en semestres, como se establece sino en cuatrimestres.

En Ecuador hay 32 universidades y politécnicas públicas, ocho particulares que reciben fondos del Estado, es decir cofinanciadas; 20 particulares autofinanciadas y dos con convenios internacionales, incluyendo la Flacso y la Andina.