8 de junio de 2019 00:00

La comunidad Chirihuasi, en Ibarra, ofrece paisaje y cultura

Aurora Carlosama recibe a los turistas en su casa. Foto: Álvaro Pineda/ Para El Comercio

Aurora Carlosama recibe a los turistas en su casa. Foto: Álvaro Pineda/ para EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor (F-Contenido Intercultural)

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La europea Lauren Kana Kenelly cuenta que ni bien se bajó del vehículo en el que se transportó hasta ese lugar, quedó asombrada con el paisaje de Chirihuasi, situada en el suroriente de Ibarra.

Desde esta comuna kichwa karanki, asentada en las faldas del volcán Imbabura, se puede observar al coloso. También al vecino cerro Cubilche, parcialidades cercanas y al extenso valle en el que se extiende la capital de Imbabura.

Lauren está en el poblado para cumplir una actividad académica como estudiante de la Universidad de Leiden, de Holanda. La primera semana de estancia en la comuna le ha permitido convivir con familias campesinas de la zona. Las personas son muy simpáticas y amables, comenta.

En Chirihuasi, una de las 12 comunas de la parroquia La Esperanza, habitan unas 300 familias. La mayoría de casas están diseminadas en medio de pequeñas parcelas.

Por esta localidad cruza una de las rutas para ascender a los cerros Imbabura y Cubilche.

Los labriegos de la zona ven a decenas de turistas, especialmente extranjeros, que ascienden cautivados por la belleza de esta zona andina.

Ese movimiento de viajeros inspiró para que los esposos Kléber Túquerres y Aurora Carlosama incursionen en el turismo. Actualmente ya van cinco años con su iniciativa.

Los cuartos tienen  nombres de dos montañas. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

Los cuartos tienen nombres de dos montañas. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

El emprendedor recuerda que a los primeros huéspedes les acogieron en la casa familiar. Ahora poseen dos cabañas con capacidad para hospedar a 10 visitantes.

Los inmuebles fueron levantados con materiales de la zona, como adobe, madera de eucalipto, paja de páramo y tejas. Los cuartos tienen los nombres de los volcanes vecinos.

Así nació el Refugio Taita Imbabura que ofrece servicio de alojamiento, alimentación y guías para caminatas.

Una de las cosas que más agrada a los anfitriones es compartir su cultura con los visitantes. Este mes, por ejemplo, los viajeros pueden vivir de cerca la temporada de cosechas en el campo y también la celebración del Inti Raymi.

Carlosama es la responsable de preparar la comida. Para ello, prefiere los productos frescos de da el páramo. Cuenta que una de las cosas que más agrada a los foráneos es el pan recién salido del horno de leña.

Entre junio y agosto, cuando el cielo luce despejado por la época seca, es la temporada ideal para las excursiones hacia las montañas.

Para subir los 4 640 metros del Imbabura, Túquerres recomienda a los aventureros empezar la caminata a las 05:00. Recorrer la ruta de ida y vuelta toma siete horas. Mientras que al cerro Cubilche el ascenso demanda cuatro horas.

Gonzalo Túquerres, otro vecino del sector, también le apuesta al turismo. Desde el año pasado abrió el Hospedaje Chirihuasi, que fue construido para alojar a 25 personas.

Estas instalaciones cuentan con un área de sauna, turco y un hidromasaje.
Los turistas dejan su huella con contribuciones a favor de la comuna de Chirihuasi. El año anterior, 20 estudiantes de Inglaterra construyeron siete paradas de autobús con techos de teja y asientos, luego de conocer la localidad.

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