Reformas estructurales en el acuerdo con el FMI

El Presidente anunció el 20 de febrero pasado el cierre de negociaciones técnicas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El 11 de marzo, el Directorio del Fondo aprobó el acuerdo con Ecuador por USD 4 200 millones. Y ayer se publicó la carta de intención con el FMI, así como el informe del artículo IV, que es una revisión de las cifras económicas del país correspondientes al 2018.

Con esta publicación se despejan las dudas sobre el acuerdo alcanzado con el FMI, las metas planteadas y algunas de las medidas que implementará el Gobierno hasta el 2021, las cuales tienen un fuerte componente fiscal. En este punto, el acuerdo se concentra en sanear las finanzas públicas a través de un reajuste de la masa salarial, la optimización futura de subsidios a los combustibles, el mejoramiento de los términos y las condiciones en la contratación de bienes y servicios, la reducción del endeudamiento público, la concesión de activos estatales, entre otras.

Otro objetivo importante es fortalecer la independencia del Banco Central para que, por un lado, deje de financiar al Gobierno y, por otro, se convierta en un auditor interno y externo. Pero también es relevante incrementar la reserva internacional, con el objetivo de garantizar los depósitos de las instituciones financieras públicas y privadas del país.

Para generar nuevos ingresos fiscales, pero también para simplificar el sistema tributario, el Gobierno se comprometió a realizar una reforma tributaria, cuyo proyecto se enviará a la Asamblea a finales de octubre.

En materia laboral se prevé realizar otra reforma legal, con el objetivo de generar nuevas plazas de empleo, reducir la informalidad, ampliar las oportunidades para mujeres y jóvenes, reducir los costos de contratación, incentivar la creación de empleos en pequeñas empresas, etc.

Sin duda, se trata de reformas importantes, pero requieren de acuerdos con empresarios, trabajadores, representantes de la sociedad civil y partidos y movimientos políticos. En este sentido, las reformas estructurales acordadas con el FMI obligarán a buscar acuerdos internos.