La fidelidad ideológica no es la norma en el país

Hace un mes y días se instaló la nueva Asamblea Nacional. Del 14 de mayo a esta parte, varios de los bloques experimentan deserciones. Las disidencias son consustanciales a la práctica política ecuatoriana.

El bloque más numeroso, Unes, empezó su andadura legislativa con 49 asambleístas y ahora tiene 48. Pachakutik eligió a 27 parlamentarios y ahora tiene 25. Lo propio sucedió con Izquierda Democrática, que bajó de 18 curules a 16. El PSC, que tuvo un bloque inicial de 18 parlamentarios, ahora se ha quedado con 14.

Creo, movimiento oficialista, se sumó a varios independientes para formar la bancada Acuerdo Nacional.

La historia no es nueva. Si nos remontamos al retorno a los gobiernos civiles encontramos que en la Cámara Nacional de Representantes el desgrane fue inmediato. Primero se desmembró de CFP el bloque de la Democracia Popular, tras haber ganado las elecciones. Poco a poco, otros cefepistas formaron el bloque de los diputados reflexivos, el bloque roldosista (todavía no existía el PRE) y más tarde algunos de afiliaron a Pueblo, Cambio y Democracia.

En la primera legislatura, Asaad Bucaram presidió la Cámara de Representantes, pero para el segundo período de elección de Raúl Baca se produjo una deserción conocida como el ‘Clavijazo’. Un legislador conservador se cambió de bando y luego fue a parar a una clínica.

El ‘hombre del maletín’ caminó por los pasillos del Congreso en varios períodos y los camisetazos fueron historia común. Antes, la voracidad de legisladores por las partidas presupuestarias que manejaban gestaba cambios por conveniencia.

Luego se debatió sobre el derecho de los independientes. Así, hasta con un plebiscito de por medio y una reforma posterior, los partidos colocaron en sus listas a ciudadanos independientes y la filiación partidaria se fue desvaneciendo hasta los tiempos de las mayorías móviles. Hoy por hoy, las causas del desmembramiento de los bloques no se establecen, pero es un hecho que la bancada oficial crece. Algo pasa con la fidelidad, la ideología y los intereses personales.