Situación carcelaria, larga agonía sin soluciones

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Domingo 18 de octubre 2020

El Ecuador afronta por segunda vez en un año una tensión carcelaria límite. La excepción decretada no soluciona el problema, las mafias cunden.

El 3 de agosto murieron 11 detenidos en la Penitenciaría del Litoral. Era un nuevo pico de una constante: la violencia interna. El Gobierno volvió a declarar estado de excepción.

Una situación parecida, aunque de mayor intensidad, se vivió hace un año. Entonces, las cárceles de Cuenca, Portoviejo y Guayaquil entraron en tensión y se cometieron varios crímenes, sobre muchos de los cuales no se sabe si han sido resueltos.

El problema carcelario quedó reflejado esta semana en un reportaje de este Diario, que recogió testimonios de la presión que ejercen las mafias internas sobre los detenidos. Piden hasta USD 300 por seguridad.

Aluden dar protección y garantizar comida. Si los elegidos se niegan, hay a cambio maltratos físicos y encierros en celdas. Muchas veces toman como pretexto que el dinero pedido intempestivamente es para reparaciones de baños, instalaciones eléctricas y pintura. No cumplen.

Las investigaciones dicen que este método es una manera de financiar la operación de mafias internas conectadas con cómplices en libertad. Los mafiosos -que se disputan el control de las cárceles- usan los teléfonos para disponer atracos, coordinar el tráfico de drogas y otros delitos.

En el historial de lo sucedido en cárceles mexicanas y colombianas hay una serie de delitos orquestados desde las prisiones. En Argentina se denuncian constantes extorsiones y supuestos secuestros.

Aquí como allá, los familiares deses­perados depositan el dinero que les piden para que a sus allegados detenidos no les pase nada.

Las autoridades hablaron de inhibidores de celulares. Teléfonos móviles, cuchillos, hasta pistolas y droga abundan. Más de 400 intervenciones se han realizado. Pero todo es un mar de aguas turbias; recién se detuvo al propio director en el Litoral, por hallarse grabaciones con detenidos que luego fueron atacados. La crisis carcelaria parece un problema eterno. ¿De verdad no tiene solución?