Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Cantera para el baratillo de ofertas

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Miércoles 23 de septiembre 2020

Un mapa diferente de votantes evidencia el padrón depurado para los comicios del 2021. Hay nuevas expectativas de acuerdo a la realidad geográfica de los votantes, que ha mostrado variaciones significativas con respecto a procesos electorales anteriores, como lo ha mostrado este Diario en tres reportes.

Para las elecciones del 2021, la previsión habría sido que aumentara la cantidad de votantes en provincias grandes, pero hay provincias que pierden hasta el 15% de su electorado, como Azuay y Cañar, en donde poblados como Déleg tienen un aura de abandono de los gobiernos y de los propios ciudadanos que migran, una realidad que se ve en las calles y se magnifica en el padrón.

Hay otras dinámicas de migración interna. Quito pasó a ser el cantón con más votantes en el país, por primera vez desde el retorno a la democracia, a pesar de serlo con apenas 1 303 votantes, con respecto a Guayaquil. Las dos ciudades viven unos fenómenos de crecimiento bastante complejos.

En Guayaquil hay una diáspora de personas que dejan su residencia en la capital guayasense y se establecen en Samborondón, Daule y Durán, por lo que otros intereses políticos se van creando al paso, como la seguridad y la vialidad para, paradójicamente, gestar una mejor movilidad que los lleve de nuevo a Guayaquil, donde muchos de ellos siguen laborando.

En Quito, el crecimiento de la cantidad de votantes se da en la ruralidad. Con diferentes perspectivas, ese cambio de lugar de residencia se debe a que la mancha urbana crece a esas localidades otrora rurales y que, ahora, se integran activamente a la dinámica urbana. Por un lado, a los valles de Cumbayá y Tumbaco, en donde una porción de la población más pudiente se ha ido asentando. Y por otro lado, hay el crecimiento poblacional de la parroquia de Calderón, en donde hay planes habitacionales más económicos, pero con más necesidades para ser cubiertas por el Estado.

Visto desde el mercadeo político, esta es una cantera para el baratillo de ofertas.