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El personal de emergencia redobló sus esfuerzos operacionales este sábado ante un nuevo avance de las llamas en las laderas del norte de la capital. Cuadrillas especializadas atienden la reactivación del incendio forestal en el cerro Casitagua, siniestro donde brigadistas y aeronaves mantienen tareas continuas de mitigación bajo un entorno meteorológico adverso.
Hacia las 18:45 de este sábado, los equipos en territorio reportaron que los repentinos cambios de dirección del viento y la fuerza de las corrientes de aire avivaron el fuego en el cerro.
El contingente permanece desplegado en las pendientes trabajando de manera ininterrumpida para cercar las llamas; sin embargo, las características agrestes de la topografía y las variaciones climáticas dificultan las maniobras directas sobre el terreno.
La alerta de la tarde sobrevino luego de intensas jornadas de contención iniciadas días atrás. Las brigadas cumplieron su tercer día consecutivo de labores operativas diurnas y nocturnas, tras una madrugada entera de despliegue sobre las crestas montañosas para frenar el avance de las líneas de fuego activas y evitar su propagación hacia otras áreas de vegetación.
El operativo en la zona concentra a más de 100 efectivos dedicados a las tareas de combate sobre el terreno, junto a 51 personas en la administración de crisis y 27 vehículos de auxilio.
Para mitigar el fuego, el Gobierno Nacional mantiene tres medios aéreos operando en apoyo a los bomberos, coordinados por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos según las necesidades en el terreno.
A lo largo del día se ejecutaron 52 descargas de agua: 20 a cargo de la aeronave Arpía, 18 mediante el helicóptero Super Puma y 14 a través de Aeropolicial, sumando la colaboración de entidades municipales y gubernamentales.
La emergencia en Casitagua coincide con un escenario de múltiples quemas a escala nacional. De acuerdo con el reporte de monitoreo de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, con corte a las 08:00 de este 19 de septiembre, el país registraba 11 incendios forestales activos.
En Pichincha se contabilizan eventos en Pomasqui, Calacalí, Puéllaro, Cangahua (Cayambe) y Alóag (Mejía). Otros focos se ubican en Guanazán (El Oro), San Simón (Bolívar), Goaltal (Espejo) y Maldonado (Tulcán) en Carchi, y en San Pablo (Otavalo) y La Carolina (Ibarra) en Imbabura.
A la par, constan dos incendios controlados en Itchimbía y Yaruquí.
A consecuencia del fuego reactivado y la dirección de las corrientes de aire, los sectores del norte de la ciudad experimentan una densa acumulación de humo y residuos de combustión.
Ante este impacto ambiental, las recomendaciones emitidas hacia la población del sector consisten en evitar toda actividad física al aire libre, usar mascarilla en caso de ser necesario y mantener cerradas ventanas y puertas de los domicilios para proteger las vías respiratorias.