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Quemas agrícolas, una práctica que ocasiona la muerte de fauna silvestre

Un ocelote fue rescatado en la vía Durán-Tambo, con graves quemaduras. Se está recuperando. Foto: Cortesía Proyecto Sacha

Una osita hormiguera y un ocelote fueron las primeras víctimas que llegaron hasta las instalaciones de Proyecto Sacha, en el norte de Guayaquil. Con graves lesiones, con quemaduras debido al fuego, estos dos animalitos fueron sorprendidos por sendas quemas agrícolas. Y la osa no sobrevivió.

Ella fue rescatada en Tenguel. Tenía sus patitas quemadas, con miasis (gusaneras) en las comisuras de sus dedos. Estuvo abandonada más de tres días. “Llegó hipotérmica, la metimos a la incubadora inmediatamente, nebulizamos, recibió oxígeno, la monitoreamos por horas, hasta que su cuerpito no aguantó más”.

Así lo relata Proyecto Sacha en sus redes sociales. Esta fundación, que socorre a la fauna silvestre afectada por su interacción con humanos, es un termómetro del impacto de las quemas agrícolas en el medioambiente.

Su directora, la doctora Eliana Molineros, afirma que “cada año, de junio a diciembre, que se dan las quemas agrícolas para preparar los terrenos, sé que pueden llegar animales quemados”.

Este año no fue la excepción. La osita murió pero el ocelote sigue luchando por su vida. “Nos llegó de la vía Durán-Tambo, en muy mal estado. Tuvimos que intubarlo, darle soporte de oxígeno durante las primeras 24 horas”, comentó la galena.

Al hacerle una ecografía, vieron que tenía un contenido extraño en el estómago. Mediante una endoscopia le extrajeron carbón y pedazos de tela y plástico. “Esto habla mucho del nivel de contaminación que rodea a estos animales”, señaló Molineros.

Víctimas inocentes

Estos son solo dos de los muchos animales víctimas de las quemas agrícolas. Según la especialista, en general de estos incendios escapan las especies más hábiles y rápidas, pero otras mueren atrapadas por el fuego.

“A nosotros nos llegan cinco o seis de estos animales, que son los más ágiles. El resto muere y nadie se da cuenta. Hablamos de reptiles, animales pequeños, cachorros, aves, nidos”, explicó la doctora Molineros.

Según ella, “especies de serpientes mueren por su falta de agilidad para huir, bebés como el oso hormiguero, ocelotes, mapaches, yaguarundis, osos perezosos, todas las especies que conviven en esos ecosistemas están expuestas a estos incendios”.

¿Para qué se hacen las quemas agrícolas? El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAAE) explicó que se realizan para eliminar el material vegetal residuo de una cosecha o para la renovación de pastizales. Es una práctica tradicional, utilizada como método de limpieza y preparación del terreno para el próximo ciclo de producción, empleada por campesinos y comunidades indígenas.

Efectos en el ecosistema

Sin embargo, el uso inapropiado y negligente del fuego, con la frecuencia o intensidad inadecuadas, “puede llevar a la pérdida de especies vegetales, al cambio o reducción en la estructura de la vegetación y, en algunos casos, a la correspondiente pérdida de especies animales”, señaló la Cartera de Estado.

Un fuego intenso, severo y recurrente, con el tiempo afecta considerablemente a las propiedades físicas y químicas del suelo. Según el Ministerio, “esto afecta a la producción agropecuaria y a la generación de bienes y servicios ecosistémicos, teniendo que buscar nuevos sitios para iniciar un ciclo de producción. Esto lleva a la degradación y deforestación en muchos casos”.

Sobre el tema, el ingeniero agrónomo holandés Adeler F. Wehlburg señaló que la quema se usa también para controlar las plagas. En diálogo con EL COMERCIO, dijo que “para algunos cultivos, incluido el arroz, la quema es la forma más eficiente de controlar las enfermedades”.

Pero si bien esta práctica puede ser rápida y económica, indicó Wehlburg, “es altamente insostenible, ya que produce grandes cantidades de partículas contaminantes de carbono negro y reduce la fertilidad del suelo”.

Según el experto, la quema al aire libre es la mayor fuente individual de carbono negro, un contaminante climático de corta duración que contribuye a la contaminación del aire, al cambio climático y al aumento del derretimiento en la criósfera (regiones de nieve y hielo).

“También representa una de las mayores causas de enfermedades y muertes relacionadas con la contaminación del aire”, puntualizó. “Muchos agricultores son conscientes de las consecuencias de la quema a cielo abierto, pero carecen de herramientas y del conocimiento para adoptar prácticas alternativas”.

Por ello, la doctora Eliana Molineros recomienda que se capacite más al sector del agro respecto de las buenas prácticas agrícolas. “Y que se empiece a manejar este tipo de situaciones. Debe ser un trabajo integral, del
Ministerio del Ambiente, de Agricultura, Bomberos, entre otras entidades”, indicó.