22 de agosto de 2020 12:37

La pandemia impuso nuevos mecanismo para la adopción de mascotas

Fundaciones se encargan de dar en adopción a mascotas durante esta pandemia

Fundaciones se encargan de dar en adopción a mascotas durante esta pandemia. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Paola Gavilanes

En los casos más rápidos, la adopción de un perro o de un gato puede tardar hasta 24 horas. Cuando la persona está decidida, el proceso fluye sin contratiempos. Ese tipo de hombres y mujeres, precisamente, buscan los rescatistas de las diferentes fundaciones para darles una segunda oportunidad a los animales que fueron abandonados o que escaparon de maltratos.

Valeria Ron, de la Fundación Lucky Bienestar Animal, afirma que cuando las personas solo buscan hacer una obra social ni siquiera piden fotografías. Simplemente se llevan al can o al gato más necesitado. En los refugios hay perros con solo tres patas o con un ojo. También hay gatos que han perdido su cola o que requieren de medicina a diario para tratar una determinada enfermedad. Sin embargo, la adopción de esos casos son contados.

La mayoría de personas, generalmente, buscan cachorros o animales jóvenes. Los ‘viejitos’ son los últimos en abandonar los refugios. Pero, independientemente de aquello, todos los interesados deben cumplir con un protocolo antes de llevárselos a su hogar. 


¿Cómo empieza el proceso de adopción?


Andrea Torres, de la Fundación Aulla Ecuador, cuenta que el primer paso consiste en tomar la decisión entre todos los miembros de la familia. Luego, investigar sobre las necesidades del animalito. Los cachorros, por ejemplo, requieren de tres vacunas durante los primeros meses de vida, mientras que a los más jóvenes se los debe esterilizar –USD 25 a precio de campaña-. Los perros mayores, en cambio, necesitan de cuidados específicos.

Interesados llenan una solicitud


Conscientes de las necesidades de los animalitos, los interesados registran sus datos personales y entregan una carta de presentación. Allí colocan sus números de teléfonos, dirección del domicilio, profesión. Esta información se envía por correo electrónico y enseguida el encargado de las adopciones se contacta con ellos. En Aulla Ecuador pueden adoptar solo personas mayores de 23 años.

Contar con casa propia es uno de los requisitos


Tras la llegada del nuevo coronavirus al país, decenas de animales arribaron a los refugios luego de ser abandonados por sus dueños, que, en muchos casos, debieron mudarse de casa o de departamento para hacerle frente a la crisis económica.

En Aulla Ecuador, por ejemplo, llegaron alrededor de 50 perros durante los primeros meses de la emergencia sanitaria. Por esa razón, asegura Torres, uno de los requisitos es contar con vivienda propia. Así se aseguran de alguna manera que el animal tendrá su propio espacio y que no será descartado cuando llegue un imprevisto como el que afronta actualmente la humanidad.

Para confirmar la información que proveen los interesados se les solicita una planilla de agua, luz o teléfono. Esa información también sirve para dar seguimiento. “Hay gente que adopta y desaparece, o que apenas nos mandan información de los perritos. Eso para nosotros es una alerta y enseguida acudimos a la casa para saber que está bien”.


También hay una videoconferencia

Antes de la pandemia, los rescatistas visitaban las viviendas de los interesados para verificar que cuenten con el suficiente espacio para garantizar una vida digna al animal. Prefieren casas con cerramientos, libre de fugas, cuenta Valeria Ron, de la Fundación Lucky Bienestar Animal.

Ahora, esa visita se realiza de forma virtual. Allí, además de conocer a los interesados, los miembros de las fundaciones realizan un breve cuestionario. 

Firma del contrato

Si todos quedan conformes, inmediatamente se realiza la firma del contrato. Al plasmar la rúbrica los adoptantes se comprometen a cuidar del animal. Aquello se traduce en que debe estar libre de hambre, libre de miedos, libre de incomodidades, libre de dolor. También que tendrá la libertad para expresar las conductas propias de su especie.

Las adopciones son gratuitas

Lo único que solicitan las fundaciones al momento de entregar a un perro o a un gato es una donación voluntaria. Les urge balanceado. También dinero para costear las cuentas vencidas en las clínicas veterinarias. Hay gente que lleva a los refugios un quintal de avena, por ejemplo. Con ese alimento, en la Fundación Lucky, dan de comer a cerca de 150 animales que esperan por una familia.

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