15 de enero de 2019 00:00

Jimmy Simisterra es un activista de la danza y la música afro

Jimmy Simisterra posa con las piezas de cerámica elaboradas en su barrio para la muestra ‘Contaminados’, del Maac. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

Jimmy Simisterra posa con las piezas de cerámica elaboradas en su barrio para la muestra ‘Contaminados’, del Maac. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
agarciav@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

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Su familia proviene de Montalvo y Borbón, en la provincia de Esmeraldas, pero Jimmy Simisterra Guerrero es guayaquileño. Tuvo un contacto decisivo con la danza y la música afroecuatoriana en la adolescencia en el grupo de marimba La Catanga, donde -cuenta- los músicos eran tan celosos de sus instrumentos que aprendió a tocar poco del cununo y el bombo, pero casi no tuvo contacto con la marimba.

“Cuando escuché la marimba por primera vez la sangre comenzó a agitarse, sentí que esa música me llamaba”. Años después, con lo poco que sabía de la marimba, inició en el instrumento a su hijo, Douglas, quien ahora es profesor de marimba en la Isla Trinitaria, un populoso sector de mayoría afro en el suroeste de Guayaquil.

Simisterra, de 51 años, dirige en la Isla Trinitaria el grupo de música y danza Afromestizo Candente. Mantiene una fundación de asistencia social que lleva el nombre de su madre, Cleotilde Guerrero, e impulsó la construcción de la Casa Comunal Cooperativa Andrés Quiñónez 1, junto a la exreina de Guayaquil, Andrea Giler. En la casa comunal ensayan grupos artísticos, se programan talleres de capacitación y se impulsan emprendimientos.

El director de Afromestizo Candente se inició como alumno de La Catanga en el Taller de Arte Popular Raíces del suroeste de la ciudad y llegó a ser director de esa agrupación, que colaboró con el grupo de teatro guayaquileño El Juglar.

Formado también en el teatro, Simisterra ha dirigido talleres de actuación y danza con organizaciones como Children Internacional, Plan Internacional, Unicef. El arte ha sido una forma de ejercer activismo social, dice.

“Cuando iniciamos con el grupo Afromestizo Candente en octubre de 2006, queríamos hacer algo por la juventud que se estaba perdiendo por las bandas y la droga”, cuenta Simisterra. Y empezó reuniéndose con miembros de su familia, amigos y vecinos a las afueras de su casa, en la Cooperativa Andrés Quiñónez 1, de la Trinitaria. En la calle ponían música de un CD, recitaban amorfinos e iniciaron los ensayos de danza, coreografías clásicas al ritmo del andarele, la caderona y el mapalé.

Vecinos de todas las edades llegaban con sus sillas a presenciar los ensayos; se llegaron a reunir hasta 120 personas en torno a las raíces culturales del pueblo afro, cuenta. Tres meses después se presentaron por primera vez con un uniforme prestado con el grupo de proyección folclórica Costumbres de mi pueblo.

Afromestizo Candente cuenta ahora con 25 integrantes, marimbas e instrumentos de percusión. Se ha presentado en todas las provincias y en países como Italia, Colombia y Perú. Tienen una invitación para asistir entre el 20 de abril y el 1 de mayo a un festival en México, pero buscan los recursos para costear los pasajes de 10 integrantes.

Los miembros de la agrupación y los habitantes del barrio participaron en un taller de modelado y quema de instrumentos de cerámica como parte del proyecto expositivo ‘Contaminados, lo popular en el arte’, una muestra abierta en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil. La exposición conjuga piezas de artistas contemporáneos del país con el trabajo de las comunidades.

El museo exalta a Simisterra como “un gestor cultural, con características de líder comunitario, que ha trabajado gestionando la creación de una Fundación que ayuda a los jóvenes a salir de las drogas”.

Los pitos, ocarinas, udus y flautas que crearon en el proyecto etnomusical se exhiben en la muestra, junto a figuras decorativas y representaciones de peinados afros, en una gran mesa con el mapa de la Isla Trinitaria y la frase: “Usted también es negro”.

Los udus, instrumentos africanos de cerámica que desconocían en la Trinitaria -vasijas con dos orificios que se tocan por percusión-, hacen parte de un video. Ahí, Simisterra interpreta una canción sobre la Trinitaria, un tema que crearon para el proyecto y en el que colaboró Jackson Jickson, cantante de hip-hop de la zona.

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