23 de noviembre de 2020 00:00

La jardinería como una terapia

María Piedad Guacho tiene un par de huertos en el patio de casa, ubicada en Capelo. Cosecha tomates y lechugas. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

María Piedad Guacho tiene un par de huertos en el patio de casa, ubicada en Capelo. Cosecha tomates y lechugas. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Paola Gavilanes

El covid-19 llegó al planeta y los balcones, jardines y espacios internos de las viviendas se vistieron de verde.

Las personas de la tercera edad se encargaron de embellecerlos con variedad de plantas ornamentales y con pequeños huertos con romero, lechugas, tomates, fresas.

La jardinería –precisamente- es una de las actividades en las que decenas de adultos mayores se refugian para mantenerse activos dentro de casa, desde mediados de marzo, cuando arrancó la pandemia.

Ellos forman parte de los grupos vulnerables y por eso las autoridades les sugieren permanecer en casa. Por ello, los centros del día para adultos mayores siguen cerrados.

Grace Valdivieso, psicóloga y docente de la UDLA, cuenta que el cuidado de las plantas forma parte de una gran lista de alternativas sugeridas para también mantener su parte cognitiva, es decir, la atención, concentración, memoria, resolución de conflictos.

Sin embargo, otro punto a favor de esta actividad es que despierta emociones y genera compromisos.

Las personas están pendientes de hidratarlas, de abonarlas y de podarlas para que crezcan sanas y den frutos.

Eso –dice Valdivieso- les hace sentirse importantes. Aquello se traduce en un mejor estado de ánimo. “Se reducen los niveles de ansiedad y de estrés. Se mantienen ocupados y dejan de pensar en las consecuencias del covid-19. Algunos sufren mucho por los hijos que salen a trabajar”.

Sobre la jardinería, un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine, el año pasado, concluyó que esta actividad puede ser tan beneficiosa para los mayores como el ejercicio físico.

La investigación sugirió que “los mayores de 60 años pueden reducir el riesgo de mortalidad hasta un 30% al dedicarse de forma regular a actividades del hogar como el bricolaje o la horticultura”.

La psicóloga explica que la jardinería, a diferencia de actividades como lavar vajilla, doblar o tender ropa, por ejemplo, ayuda a fortalecer sus músculos y sus articulaciones, pues manipulan herramientas de diferentes tamaños y pesos, caminan, levantan los brazos.

Para aprovechar los beneficios de esa actividad es necesario practicarla a diario. Las rutinas son muy beneficiosas, sobre todo para las personas que lidian con enfermedades neurodegenerativas.

Para empezar, los expertos sugieren plantas fáciles de cuidar como las suculentas.

También son alternativa las plantas aromáticas y medicinales, que, además, se pueden utilizar para preparar diferentes platillos. Otra opción es empezar desde cero y germinar las semillas dentro de la vivienda. Se trata de una tarea sencilla, pero que también requiere de ciertos cuidados.

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