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Los exfoliantes químicos llegan a los hogares

En cabina, antes de aplicar ácido, se protegen los ojos con hidrogel. En casa no hace falta esta medida. Fotos: cortesía Instituto Internacional

En cabina, antes de aplicar ácido, se protegen los ojos con hidrogel. En casa no hace falta esta medida. Fotos: cortesía Instituto Internacional

En cabina, antes de aplicar ácido, se protegen los ojos con hidrogel. En casa no hace falta esta medida. Fotos: cortesía Instituto Internacional

La exfoliación es uno de los procedimientos rutinarios necesarios para mantener la belleza y salud de la piel y cobra más importancia en la época del ‘maskné’ (acné provocado por el uso de mascarillas). Los exfoliantes químicos se suman a las opciones para limpiar a profundidad y retirar las células muertas que afectan a la salud del rostro.

Si bien hasta ahora la forma más conocida de exfoliación incluía el uso de fórmulas con gránulos que remueven la piel muerta a través de una acción mecánica, existen otros tipos de exfoliantes, como los enzimáticos y los químicos.

Los primeros usan enzimas, como la papaína, un conocido ablandador, y los químicos se basan en una gama de ácidos.

“Los ácidos tienen un efecto queratolítico, es decir, remueven las células muertas”, explica Ivonne Urresta, dermatocosmiatra y directora del Instituto Internacional de Cosmetología.

María Augusta Vega, máster en Ciencia y Tecnología Cosmética, dice que hay dos tipos de ácidos, los alfahidroxiacidos (AHA) y los betahidroxiácidos (BHA). El cítrico, glicólico y láctico son ácidos AHA y se usan para conseguir el deseado efecto de piel de porcelana.

El salicílico es el tipo de ácido BHA más conocido. Es usual encontrarlo en formulaciones para tratar la piel grasa y el acné, pues también es antibacterial y antiinflamatorio. En la actualidad también se lo usa para tratar el ‘maskné’ y que la piel mantenga un ‘look’ más sano.

Ahora, además, existe una nueva generación de ácidos, llamados polihidroxiácidos (PHA). Entre ellos se encuentran la gluconolactona y el ácido lactobinoico. Son derivados de los AHA, pero son más suaves y por lo tanto ideales para las pieles con tendencia a irritarse.

Aplicar el ácido en una fina capa con una brocha abanico, primero en la zona T y después en el resto del rostro.

Además de escogerlos de acuerdo con las necesidades personales, hay que asegurarse que no sean de uso profesional, pues estos requerirán un manejo específico y cuidadoso. Deben ser para uso casero.

Si bien las marcas que venden estos productos hacen advertencias claras con etiquetas, también hay que buscar otras dos informaciones que hablan sobre la seguridad de estos productos para los usuarios.

No sobrepasar el tiempo indicado en las instrucciones. Tras quitar el ácido, usar una mascarilla descongestiva.

Por un lado, los AHA para uso doméstico tienen concentraciones de ácido libre entre el 4% y 10%, de acuerdo con Vega. Si la concentración es mayor, evitarlos. Por otro, el pH debe estar entre 3 y 4. Si el pH es más bajo, será más ácido y podría ser peligroso.

Todos estos productos incluyen instrucciones claras para su uso adecuado. Por ejemplo, se recomienda probar el producto primero en la mano o el brazo. Si no existen reacciones se puede aplicar en el rostro.

Si bien algunos productos han sido diseñados para usarlos a diario, Urresta lo desaconseja. Explica que la alta radiación que hay en Ecuador tendrá efectos sobre la piel, que queda vulnerable tras la exfoliación.

Las mascarillas que se usan después de los ácidos pueden ser de aloe vera, hamamelis, manzanilla o carbón.

‘Tips’ de uso

Piel grasa o acnéica. Debe exfoliarse una vez a la semana, para remover sebo y disminuir granos.

Piel mixta.
Exfoliar cada 15 días el rostro o cada semana la zona T (frente, nariz y mentón).

Piel normal. Retirar las células muertas cada 15 días será suficiente para una piel equilibrada.

Piel seca y sensible. Es necesario remover piel muerta; no se requiere de tanta frecuencia.