14 de marzo de 2019 00:00

La voz de una 'Generación invisible' llega a los cines del país

El elenco del filme es el mismo que actuó en la obra de teatro en el año 2015. Foto: cortesía.

El elenco del filme es el mismo que actuó en la obra de teatro en el año 2015. Foto: cortesía.

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Fernando Criollo

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El retrato de una generación en crisis. Esa es la idea que da forma a ‘Generación invisible’, el largometraje con el que Irina Gamayunova debuta en la dirección de cine. Esta es la primera producción nacional que arriba a la cartelera de cines comerciales en este año.

La directora rusa-ecuatoriana construye el filme como un vitral, con piezas de formas y colores muy diversos. ‘Hermanos de sangre’ es el nombre de un chat virtual en el que un grupo de amigos comparte su cotidianidad y experiencias personales, hasta que una noticia pondrá a prueba su vínculo de amistad.

Frente a la cámara, 12 actores adolescentes le dan rostro a nueve historias independientes que se irán entrelazando en el transcurso de la trama.

Esa estructura, dice la directora, le permite abordar un amplio abanico de temáticas como identidad de género, consumo de drogas, suicidio, machismo, despertar sexual, relaciones familiares, embarazo precoz y otros.

‘Generación invisible’ es una ficción, pero los problemas son reales y provienen de una serie de relatos expuestos por adolescentes en el espacio de formación del colectivo teatral Guagua Pichincha.

En 2015, Gamayunova y su hija Paloma convirtieron esas historias en una obra de teatro que recorrió escenarios de la provincia durante un año.

Gamayunova quería que la obra llegue a un público más amplio y eso le motivó a asumir la dirección de su primera película. El año pasado la historia fue adaptada al lenguaje audiovisual, en un guion coescrito entre Gamayunova y su hija Paloma.

Luego se convocó al mismo elenco que interpretó la obra de teatro y al que se sumaron actores profesionales como María Beatriz Vergara, Diego Naranjo, Adulcir Saad, Pedro Saad, entre otros.

Los ensayos fueron la clave para completar el rodaje en apenas 12 días, durante las vacaciones escolares, en febrero.

La directora no quería repetir la estética del realismo sucio, en el cine latinoamericano, y centró el rodaje en locaciones de ambientes modernos, en Quito. El trabajo voluntario del equipo de producción permitió desarrollar el filme con una inversión de USD 10 000. La cinta producida por Sutek Films se estrenará en salas comerciales de Quito, Guayaquil e Ibarra desde el 15 de marzo.

Para la directora es importante hacer del cine una herramienta de entretenimiento pero también de pensamiento. Por eso se inclinó por manejar un lenguaje visual clásico, al que procura darle un ritmo más dinámico con el manejo de drones y planos congelados, en los cuales se desarrolla una serie de monólogos, que representan la voz interna de los personajes.


De ese modo se busca generar empatía con el público, sobre todo el juvenil, en el que pretende despertar inquietudes sobre la globalización de la soledad, en un entorno donde, paradójicamente, el aislamiento social se ha vuelto un estado muy común, en plena era de la hiperconectividad.

Video: YouTube, cuenta: Guagua Pichincha

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