La moda, con oportunidades para despuntar

Prendas de vestir más duraderas llegarán a las vitrinas. Ahora, las personas buscan ropa de mayor calidad. Hay opciones elaboradas con materiales amigables con el ambiente. Cortesía Inexmoda

La moda está pasando, de un ritmo vertiginoso, bajo el que las marcas elaboran hasta 50 colecciones al año (unos mil millones de prendas, en el caso de Zara), a uno más pausado en el que se valorará más la calidad y durabilidad de los productos.

Este es el resultado de una serie de factores que han afectado la economía de los hogares de la región y la industria global. “Estamos ante un retorno de la moda de antes: se volverán a hacer dos colecciones al año”, dice Camilo Herrera, fundador de la empresa colombiana de análisis de consumidor Raddar.

El experto en Marketing y Economía indica que hay cuatro factores que confluyen. El primero tiene que ver con la economía interna de los países de la región.

Explica que el precio de los ‘commodities’, entre esos el petróleo, decayó a partir del 2014, provocando una disminución del ingreso exterior en las economías de la región.

Lo anterior afectó a los hogares de América Latina. “Tuvieron que hacer ajustes de ingresos fuertes y eso implicó una menor compra de ropa o cambios en la calidad de la ropa”.

En segundo lugar, está la adaptación de la industria de la moda a las nuevas necesidades de los consumidores. Con la pandemia, por un lado, la demanda de vestuario disminuyó aún más. La caída de ventas de la industria de la confección en América Latina fue del 45% en el primer semestre del 2021 y del 23% en el segundo semestre del mismo año, de acuerdo con datos del Observatorio de Moda de Raddar - Inexmoda.

Por otro lado, las personas empezaron a invertir en ropa para usar en casa, así que crecieron los segmentos de ropa deportiva, ‘loungewear’, pijamas y básicos.

Al mismo tiempo, la industria de textiles en el mundo se desvió a hacer tapabocas, y la penetración de este producto fue instantánea.

En mayo del 2020, el 95% de los hogares de América Latina ya tenía tapabocas. “Nunca en la historia se había logrado la expansión de un mercado a esa velocidad. La industria de la moda es parte fundamental del salvamento de vidas del año pasado”, menciona el especialista.

El tercer factor es el aumento del valor de las importaciones. En los primeros meses de la emergencia sanitaria, los barcos tuvieron que quedarse en los puertos. Esto ocasionó, explica Herrera, que el costo del flete desde Asia pasara de USD 1500 a USD 8500, causando que la importación de telas se vuelva costosa.

Lo anterior presentó una oportunidad para todos los productores latinoamericanos, que podrían contribuir a que el mercado local de producción de textiles y confecciones retome su autonomía y eficiencia al no depender de Asia o el Magreb.

El cuarto problema que enfrenta la industria es el aumento del valor del petróleo, la materia prima de textiles sintéticos, y del algodón. Esto suma al aumento de precios del producto final, en un contexto en el que los hogares latinoamericanos han estado haciendo esfuerzos desde el 2014.

Si bien hay aspectos negativos, Herrera asegura que lo positivo es que las industrias locales se están desarrollando rápidamente para abastecer al mercado de prendas básicas.

El objetivo es que los costos y los tiempos de importación sean menores. “El desarrollo de la industria local no solo nos va a dar el control de la producción, también va a fortalecer nuestras economías”, finaliza.

La moda, prevé, llegará lentamente a las vitrinas, con mejores calidades para que dure más y a precios más altos para reducir la frecuencia de compra. Esto tendrá un impacto positivo en el ambiente, ya que al disminuir la cantidad también se reduce la contaminación que deja esta industria en el proceso de producción.

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