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El cine de animación vive una era dorada

SOUL | Dirigida por el estadounidense Peter Docter, es la favorita para los premios de este año. Costó USD 150 millones.

SOUL | Dirigida por el estadounidense Peter Docter, es la favorita para los premios de este año. Costó USD 150 millones.

SOUL | Dirigida por el estadounidense Peter Docter, es la favorita para los premios de este año. Costó USD 150 millones.

El cine de animación, como todas las artes, ha tenido buenos y malos momentos, unos de esplendor y otros de decadencia. Hoy, este género vive un auge majestuoso, impulsado por una industria que se empeña en materializar la profecía del estadounidense John Whitney, el pionero de la animación por computadora.

Whitney (1917-1995) pasó a la historia como el padre del arte generativo, también llamado arte algorítmico (obras de arte generadas por computadora mediante algoritmos). En los años 60, proclamaba que las computadoras estaban destinadas a ayudar a los artistas a crear obras con colores, formas y música, y preveía en esos aparatos la clave para el desarrollo de la animación.

Whitney no se equivocó. Hoy, incluso las películas animadas que se crean a partir de técnicas artesanales utilizan computadores para obtener profundidad, alcanzar la iluminación que necesita la escena o lograr un nivel de detalle en el pelaje de un monstruo, imposible de dibujar a mano.

La primera cinta tradicional que se sirvió de las computadoras fue ‘La bella y la bestia (estudio Disney, 1991). Gracias a la tecnología digital, la mítica escena del baile entre Bella y Bestia hizo creer al espectador que la cámara se movía en todas las direcciones.

El triunfo de ‘Toy Story’ (estudio Pixar, 1995), la primera película hecha enteramente en computadoras, disparó el cambio de paradigma en la animación. Todo empezó como una pugna entre Pixar/Disney con el estudio DreamWorks, que en algún momento hizo creer que el destino de la animación estaba en el 3D y el render.

Pues no. Desde el triunfo de ‘SpiderMan: Into the SpiderVerse’ (estudio Sony, 2018) en el Oscar de la categoría, quedó claro que la computación era el instrumento, pero el artista (el equipo de artistas, mejor dicho) tenía el control creativo y, si la historia necesitaba de lápices, pues había que usarlos.

Para ser justos, el mérito de no temer la mezcla de técnicas fue de ‘Ralph, el demoledor’ (Disney, 2012), desarrollada digitalmente pero que logró combinar el 3D con la sutileza del trazo en dos dimensiones. El éxito en taquilla de Ralph impulsó a los estudios a dar más libertad a los artistas.

Siempre se dice que cantidad no siempre es calidad. Pero para los Globos de Oro de este año (y eso se repetirá para los Oscar) existe la sensación de que se quedaron fuera de las nominaciones varias películas, cuatro al menos. Antes, que hubiera tres nominados era considerado un exceso.

La gran favorita para los Globos -y también para el Oscar, cuyos nominados se conocerán el 15 de marzo- es la existencialista ‘Soul’ (Pixar). Dirigida por el estadounidense Peter Docter, la combinación de técnicas está concebida para resaltar la premisa básica de la trama, centrada en dos almas, una que no quiere vivir y otra que no quiere morir.

El reto técnico era mostrar al público algo intangible como el alma sin que los personajes parecieran fantasmas. Y otro desafío fue contrastar a Nueva York (palpable, colorida, creíble pero no realista) con el Más Atrás (etérea y mística).

El resto de cintas nominadas también son meritorias y con puntos muy fuertes en su favor. ‘Onward’ (Pixar) es un ‘road movie’ que mezcla la fantasía al estilo de ‘El señor de los anillos’ con la ruralidad de Estados Unidos.

Over the Moon’ (Pearl/Sony) demuestra el enorme avance que ha tenido la animación en China, aunque los creativos extranjeros siguen aportando la llamada ‘transferencia de tecnología’, no solo en cuanto a la técnica sino también a lograr que una historia local sea filmada para ser apreciada en Occidente.

‘Los Croods 2: Una nueva era’ (DreamWorks) demuestra la sofisticación de la 3D para representar los cuerpos humanos y sus movimientos, mientras que ‘Wolf Walkers’ (Cartoon Saloon/Mélusine) apela a los lápices pero con la ayuda de las computadoras para iluminar las escenas y hacer del color parte de la narración.

Las que quedaron afuera de las nominaciones merecen unas líneas. Por ejemplo, duele que las cintas japonesas estén excluidas, a pesar de la belleza artística de ‘Amor de gata’ (Studio Colorido) y la sofisticación de ‘Demon Slayer the Movie: Mugen Train’ (Ufotable/ Toho), joyas que cosecharon aplausos el año anterior.

Con el público ávido de productos animados de alta calidad, lo más probable es que los estudios sigan invirtiendo en tecnología en sus películas para sostener esta nueva edad dorada de la animación.