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Descarbonización, el nuevo reto regional

México tiene tres plantas que funcionan con carbón y son de la Comisión Federal de Electricidad. Fotos: DWalker44 y Reuters

México tiene tres plantas que funcionan con carbón y son de la Comisión Federal de Electricidad. Fotos: DWalker44 y Reuters

México tiene tres plantas que funcionan con carbón y son de la Comisión Federal de Electricidad. Fotos: DWalker44 y Reuters

El 2050 es un año clave para la lucha contra el cambio climático. Si para ese momento América Latina y el Caribe alcanzan la neutralidad de emisiones en los sectores de energía y transporte, podrán ahorrar USD 621 000 millones anuales y evitar la emisión de 1 100 millones de toneladas de equivalente de dióxido de carbono (CO2eq).

Los datos fueron presentados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en su informe ‘Carbono Cero: América Latina y el Caribe 2019’. Esto demuestra que los países de la región tienen menos de 30 años para lograr que sus emisiones no sean mayores a las que sus recursos naturales pueden absorber sin mayores afectaciones.

Los sectores energía y transporte son responsables de dos tercios de las emisiones regionales de dióxido de carbono de origen fósil, y de alrededor del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si las políticas actuales se mantienen, se prevé que estos porcentajes se duplicarán hasta mediados de siglo.

Rasa Zalakeviciute, docente de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas, explica que el transporte tiene gran importancia en la lucha contra el cambio climático, ya que los vehículos y los buses emiten CO2. Este gas es uno de los causantes del aumento de temperatura del planeta y de la mala calidad del aire de las ciudades.

Según Zalakeviciute, más de un 90% de las ciudades del mundo con más de 100 000 habitantes tienen una calidad de aire que no cumple con los estándares de la Organización Mundial de la Salud.

En Ecuador, el sector de la energía es el mayor emisor y el responsable del 46,63% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país. Dentro de este, el transporte emite alrededor de un 45% de estos gases a escala nacional.
Un estudio realizado por Zalakeviciute demuestra que en el aire de Quito están presentes metales como cromo, cadmio y plomo, que están asociados al tránsito vehicular.

Otro factor que influye en el impacto que tiene el transporte en el ambiente es la calidad del diésel. La especialista indica que, en países como Ecuador, la cantidad de azufre presente en el combustible aún es alta o comparable con los niveles que tenían los países europeos hace 20 años.

En la Contribución Determinada a Nivel Nacional o NDC, Ecuador propone la operación del Metro de Quito y del Tranvía de Cuenca como acciones para reducir las emisiones de este sector. Zalakeviciute explica que para que esto funcione, se debe recurrir a fuentes de energía renovable.

El informe muestra que mediante la descarbonización de la matriz energética y la electrificación total del sistema de transporte hasta el 2050, la región podría acercarse a las metas del Acuerdo de París.

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